Kasabian

Kasabian

2005. RCA

Si durante el año pasado Franz Ferdinand fue sinónimo de un rock enérgico hecho para el “mainstream” y Keane trajo de vuelta la melancolía y belleza más clásica del sonido inglés, entonces Kasabian representó la introspección y experimentación sonora en su estado más puro.

Esta banda de Leicester, que aún no goza de la popularidad de los dos primeros grupos mencionados, manufacturó un interesante disco debut. Un manifiesto arrogante y lisérgico que se apoya en bandas tan fundamentales del rock británico como Primal Scream, Happy Mondays y Stone Roses, por nombrar sólo algunas. Como buenos alumnos, los integrantes de Kasabian son fieles a estas influencias y hacen un rock psicodélico que se fusiona con “beats” electrónicos y que puede ser disfrutado sin problemas en una pista de baile. Por encima de estas melodías esparcen letras existencialistas ('‘Club Foot’' e ‘'I.D.'’), inspiradas en la clásica poesía de los grupos de Manchester.

Algunos de los momentos altos del disco son ‘'Processed Beats'’, ‘'LSF (Lost Souls Forever)’' y ‘'Butcher Blues’', donde es el propio “groove” de las canciones el que atrapa lentamente y se transforman en la excusa para volver a escuchar el disco. Melodías que sirven también para descubrir las influencias vocales de Tom Meighan, un cantante que toma un poco de Ian Brown y bastante de Richard Ashcroft, ex The Verve. La inmadurez propia de un disco debut queda plasmada en los temas “'Orange'’ y ‘'Pinch Roller'’, piezas electrónicas instrumentales de dos minutos que no aportan mucho a un álbum que funciona mucho mejor cuando mezcla sonidos y no se deja llevar por melodías etéreas inconclusas. Por suerte el grupo se levanta rápido de este par de caídas con ‘'Cutt Off'’ (una de las mejores del disco), donde la banda va construyendo, sobre un ritmo que coquetea con el hip-hop, un collage sonoro de elegantes guitarras y electrónica que podría trasformarse en el verdadero “sonido” de Kasabian en el futuro.

Si bien en este trabajo pueden encontrarse algunos intentos del grupo por lograr un sonido propio, aún tienen como tarea pendiente crear algo que los aleje de las odiosas comparaciones. Por ahora, la banda demuestra que tiene méritos como para pensar en un futuro auspicioso. Ya en su debut están experimentando y “estirando” un poco los parámetros del rock al mezclarlo con otros estilos, lo que demuestra que son músicos inquietos. Aunque Kasabian no está reinventando nada, suenan diferente a la mayoría de los grupos británicos actuales, y eso es un factor que les da una enorme ventaja.

Jaime Meneses J.

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