Loud Hailer

Loud Hailer

2016. ATCO

Una de las cosas más complejas para un reconocido genio de las seis cuerdas es decidir qué camino tomar a continuación con su instrumento, sobre todo cuando ya superas la barrera de los 50 años de carrera: o lo crudo, salvaje rockero blusero, lo tradicional en definitiva, o la fusión que puede incluso adoptar hasta tintes electrónicos; ahí está la evidencia del sonado “Who Else!” de fines de los noventa, a modo de ejemplo.

Who else? ("¿quién más?"), sino Jeff Beck. Como el mismo lo dijo el 2001, “You Had it Coming…” (Lo veías venir).

Quince años más tarde, con este recién lanzado “Loud Hailer”, el legendario guitarrista se ve menos preocupado de cruzar géneros en lo estilístico y más enfocado en el sonido y sobre todo la sensación de ser parte de una banda. Es sabido que en los últimos años ha optado por el trabajo en complicidad con todo tipo con músicos asombrosamente virtuosos, no obstante, ahora parece que el tipo se está forzando a la idea de priorizar un material con canciones en todo el sentido de la palabra, en desmedro de sus usuales arranques instrumentales.

Jeff Beck quiere hacer una declaración acerca de algunas de las cosas desagradables que hoy suceden en el mundo y para gritar en voz alta su punto de vista requirió de esta doble asistencia femenina; en esta pasada el londinense cuenta con la cantante Rosie Bones y la guitarrista Carmen Vandenberg, integrantes de una banda londinense llamada Bones, más la producción de Filippo Cimatti, quien ayudó a completar el grupo con el bajista Giovanni Palotti y el baterista Davide Sollazzi.

Las letras, las que articulan esta denuncia de carácter político, adquieren una vital importancia y son de aquellas que se gritan por un megáfono, concepto central del disco, cosa que se observa desde su portada. Y en una de las primeras sentencias de la placa se escucha ‘The Revolution Will Be Televised’, igualmente una declaración más instrumental que otra cosa, pero que otra cosa para partir, algo que suene visceral y poseedor de todas sus marcas registradas. Luego llega la rúbrica de ‘Live in the Dark’, pegajosa y rockera que viene a ser la primera carta de presentación -con un aire blusero y arrastrado- de la que viene a ser su primera producción de la década luego de “Emotion and Commotion” del 2010.

Destaca en el formato canción, con un profundo y adictivo ritmo funky, la llamada ‘Thugs Club’ armada con uno de esos solos de Beck que te dejan pasmado al no entender cómo diablos hace eso. Más fácil de descifrar es oír a Beck en ‘Right Now’ manipular el pedal de wah-wah: es obvio que está instrumentalizando su Hendrix interno, pero más allá de eso, al igual que la tierna balada ‘Scared for the Children’, lo que hace la diferencia acá es que hay voces cantantes más letras punzantes y sobretodo que la primera tiene una modernidad y una marcha digna de los White Stripes en su mejor momento.

‘The Ballad of the Jersey Wives’ es una de las notables de “Loud Hailer”, da la impresión que Jeff Beck le pone un megáfono a sus cuerdas sin perder el foco en la letra que habla sobre la búsqueda de la verdad en un medio política y socialmente hostil. Y de las que cierran, ‘O.I.L.’ es funky como si se tratase del fallecido Prince y Shrine, una balada con clase. Todo esto matizado con ‘Pull It’ y ‘Edna’, que son magníficos interludios instrumentales esas pequeñas experiencias superlativas en que la guitarra teje, como serpientes entrelazándose, sobre nuestros oídos, la primera muy ruidosa y experimental y la segunda sutil como un lamento de ballenas.

Con más de 70 años de edad y sumando, Jeff Beck está tocando la guitarra con un nivel supremo y un hambre y urgencia inusitada solo comparable a la del afroamericano Buddy Guy. No es tarde para darse cuenta que hay pocos que estén a su altura de estos dos superdotados. Pero Beck, a diferencia de Guy, ha vivido de cambiar las reglas y demostrar a todo el mundo que el retraso de la edad de la jubilación es un tema muy pertinente para algunos.

“Loud Hailer” es un álbum dinámico, entretenido y rockero que a la vez funciona como una opinión personal sobre el tiempo en que vivimos. Jeff Beck innova y continúa añadiendo diferentes aproximaciones a lo que ha denominado su manera de tocar guitarra. Alguna vez el hombre dijo, no precisamente en un arranque de humildad, que su objetivo era hacer olvidar a la gente que él mismo fuera un guitarrista tan protagónico y, si bien esto es algo difícil de entender, el punto es que en esta pasada trata de trabajar al servicio de las canciones: buena música, excelente producción y una combinación de músicos de primer nivel hacen de “Loud Hailer” un regreso más que digno.

Alfredo Lewin

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