Triumphant Hearts

Jason Becker - Triumphant Hearts

2018. Music Theories

Es prácticamente imposible sentarse a escuchar el nuevo álbum de Jason Eli Becker y más aún escribir una reseña, sin que los ojos se humedezcan por las lágrimas y un nudo de emoción se atore en la garganta. Como su título lo indica, “Triumphant Hearts” es un canto a la vida y a la esperanza, un trabajo germinado desde el amor por la música y el de los fans hacia Jason, ya que gracias a donaciones recibidas desde todo los rincones del mundo, se lograron recaudar más de cien mil dólares para la materialización de este disco.

Diagnosticado a los 20 años con la enfermedad de Lou Gherig (síndrome de esclerosis lateral amiotrófica), hoy a sus 49 años Becker permanece completamente inmovilizado, salvo por el movimiento de sus ojos, en una condición en que los pacientes no tienen una sobrevida más allá de 4 ó 5 años, Jason lleva 27 manteniendo su mente y funciones cognitivas completamente lúcidas y comunicándose mediante un software desarrollado por su padre que “lee” el movimiento de sus ojos y que a su vez le permite componer música, traspasando las notas musicales y melodías que tiene en su mente, a una partitura. Suena como algo extraordinario y lo es, porque el ejemplo que Becker le da al mundo es así de enorme y magnánimo, un verdadero baño de humildad para el resto de los mortales que a veces nos quejamos por insignificancias.

Para quien lo escuche, “Triumphant Hearts” es un verdadero regalo para el alma; no importa si no han seguido la carrera de Becker o si no son fanáticos de los discos de guitarra instrumental, desde las primeras y mágicas notas de la canción que le da título al disco y abre el álbum, todo se vuelve emoción pura, una catarsis purificadora, un remezón espiritual profundo con esas sublimes melodías orientales que tanto le gustan a Becker y a su gran amigo Marty Friedman que clava un bellísimo solo para coronar la canción, amén de la participación destacada del violinista japonés Hiyori Okuda. El sonido oriental se mantiene en la también bellísima ‘Fantasy Weaver’ con la estratosférica guitarra acústica de Jake Shimabukuro, y es en momentos como este, tan etéreos y emocionantes el que uno se pregunta cómo lo hace Becker para poder concebir tanta belleza al servicio de una composición, y es la respuesta es una sola, este aún joven músico es un verdadero genio, es un Beethoveen o Mozart del siglo veintiuno, un músico que ha inspirado a miles de guitarristas en todo el orbe y un auténtico maestro de nuestra generación, desde ese primer gran descubrimiento que fue ‘Speed Metal Symphony’ de Cacophony en 1987, que nos dejó a  todos con la mandíbula desencajada, efecto que aquí se repite y multiplica en la gran joya del disco, le enorme ‘Valley of Fire’ donde participan Michael Lee Firkins, Steve Vai, Joe Bonamassa, Paul Gilbert, Neal Schon, Mattias IA Eklundh, Marty Friedman, Greg Howe, Jeff Loomis, Richie Kotzen, Gus G., Steve Hunter y Ben Woods, en un tema simplemente maravilloso donde cada guitarrista ejecuta su solo desde y con el alma, en un momento imposible de describir con palabras que le hagan verdadera justicia a tanto placer para los oídos.

El disco nos regala más participaciones estelares en la blusera ‘River of Longing’ junto a Joe Satriani, Guthrie Govan y Steve Morse, y en la más acústica y folk ‘Blowin’ In The Wind’, Gary Rosemberg vocaliza estupendamente una canción que puede recordar a Cat Stevens o John Denver. ‘Magic Woman’ es otro momento estelar con la gran participación del maestro germano Uli Jon Roth y el ex Megadeth Chris Broderick. Mientras que en ‘Hold On To Love’ encontramos otro tema cantado, esta vez por Codany Holiday en un tema de aires góspel que recuerda mucho lo realizado en este género por Pink Floyd en su etapa liderada por David Gilmour, en otro memento realmente notable del disco. ‘Taking Me Back’ es un gran tema que recuerda la etapa de Jason con el gran David Lee Roth, tiene esa misma vibración californiana y si tuviera la voz de ‘Diamond Dave’ encima sería una gran canción de Van Halen, así de buena es sin lugar a dudas. Hacia el final de la placa nos encontramos con otra versión de ‘River Of Longing’ esta vez en versión acústica con el tremendo Trevor Rabin de Yes, y ‘Once Upon a Melody’ perfectamente podría ser un notable tema para un soundtrack para una película de fantasía de Tim Burton.

En una época del año donde afloran los buenos deseos, la paz y la solidaridad, el increíble Jason Becker nos hace por lejos el mejor regalo de todos, un disco para disfrutar y compartir, un disco para sentir que todavía hay arte puro y noble en el mundo, una cofradía de amor donde cada músico y artista participante entrega lo mejor de sí para honrar el talento de un músico que por esos avatares del destino se trasformó en un ángel que toca cada corazón bien intencionado de este mundo con su mágica guitarra. Desde este alejado rincón del planeta llamado Chile, tengo la certeza de que Becker lee todo lo que se escribe sobre él, asi que muchas gracias Jason por regalarnos tu talento y que toda la energía positiva del universo te acompañe en tu maravillosa cruzada. El amor siempre tiene que triunfar.

Cristián Pavez

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