Impermanent Resonance

Impermanent Resonance

2013. InsideOutMusic

El nuevo álbum en solitario de James Labrie “Impermanent Resonance”, tiene de todo menos lógica. Lógico sería editar su material solista en un año en que su banda principal Dream Theater no lanzara un disco, pero ambos discos salen con apenas un mes de diferencia, y aunque lo de Labrie se aleja un poco del sonido DT, también tienen muchos puntos de concomitancia, por lo que es bastante probable que este disco tenga una mínima repercusión y pase más sin pena que con gloria, debido a que toda la atención estará puesta, sin duda alguna, en el disco de Dream Theater.

Además, “si no está roto, para que arreglarlo” y “formación ganadora repite”, por lo cual el cast de músicos y producción que acompañan al cantante canadiense es el mismo de su anterior trabajo “Static Impulse” (2010), con un detalle no menor que hace la diferencia: la inspiración. Si el disco anterior sonaba novedoso, en una apuesta jugada y diferente (para los estándares de Labrie), el nuevo “Impermanent Rosonance” suena con calco al anterior, sin variar un milímetro el esquema, como si se tratara del material sobrante o los outtakes del LP previo. Además la presencia de músicos como Peter Wildoer en batería y voces guturales y Peter Wichers en guitarras, ambos con una conexión directa con la banda sueca de death metal melódico Soilwork, resulta en un efecto boomerang, pues de hecho los temas más agresivos y pesados, suenan como si fueran canciones de Soilwork con James Labrie de invitado en las voces.

Por ello, las canciones que fluyen más naturalmente para lo que siempre han sido los derroteros musicales de Labrie, son los temas más melódicos o baladísticos que se concentran en la medianía del disco, canciones como ‘Slight of hand’, ‘Back on the ground’, ‘Holding on’ o ‘Lost in the fire’ que cumplen a cabalidad, pero sin ser nada del otro mundo o muy sobresaliente o rutilante, musicalmente hablando. Además 14 canciones en la edición limitada, hacen del disco algo extenso y monótono, siendo una sombra pálida de lo ofrecido en el disco anterior, mucho más logrado en todos los sentidos. Salvo los temas de raigambre melódica, aquí la voz de Labrie parece metida a la fuerza como con calzador, en un estilo musical que le resulta forzado y poco natural, como si la premisa fuera sonar moderno y actual a toda costa, en un disco plagado de canciones de afinación baja y sonidos graves, donde una selección de luminarias de la talla del guitarrista italiano Marco Sfogli, el tecladista Matt Guillory y el bajista Ray Riendeau, junto a los mencionados Wildoer y Wichers, hacen un gran equipo en el papel y en sus respectivas interpretaciones, no así en el resultado final del disco, donde la composición de las canciones se hace previsible, donde salvo las iniciales y agresivas ‘Agony’ y ‘Undertow’ y la final ‘Why’, el resto del disco está lleno de medios tiempos y baladas que se hacen un lastre para un disco largo en cantidad de canciones.

Sin duda “Impermanent Resonance” no viene a aportar nada nuevo ni destacado en la discografía solista de Labrie, donde por lejos sus mejores trabajos y obras han sido los dos discos editados bajo el nombre de MullMuzzler, donde había un sentimiento de “banda” auténtico y donde el vocalista demostró que se podía hacer metal progresivo de gran calidad sin sonar a Dream Theater, entregando además grandes y naturales interpretaciones vocales, llenas de magia y sentimiento, todo de lo que precisamente prescinde este “Impermanent Resonance” (y cómo se echa de menos todo ello), por lo cual está muy bien puesto el nombre del disco, porque esta placa lo más probable es que no tenga ninguna “resonancia permanente” en el tiempo.

Cristián Pavez
 

 

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