Northern Chaos Gods

Immortal disco

2018. Nuclear Blast

Hace algunos años vientos negros soplaron sobre las blancas montañas, cuando se desató una verdadera batalla en el norte entre los miembros fundadores Abbath y Demonaz quienes rompieron un vínculo -hasta ese entonces- eterno. Demonaz finalmente mantuvo el nombre y Abbath formó su propio proyecto homónimo, el primer golpe lo dio este último con su debut de 2016, pero faltaba un nuevo capítulo por escribir y luego de casi nueve años Immortal vuelve a la vida con un disco realmente demoledor ya que "Northern Chaos Gods" quiebra una paz ficticia y enciende una llama añorada. Es una lástima que Abbath no sea de la partida en esta nueva aventura porque el talento es indiscutible, pero Demonaz y Horgh hacen un trabajo sobrecogedor, con pocas variantes, sin experimentación, sólo furia del norte con un tinte muy tradicional y entrañable.

Es volver al reino del frío y la oscuridad, Blashyrkh como lo llama su progenitor, es retornar a los gélidos bosques noruegos, donde reina la noche y la luna ilumina los pálidos rostros, eso hace Immortal, en pocas palabras construir una experiencia que está por sobre la música. Recordemos que Demonaz pesé a sufrir una seria tendinitis en su brazo izquierdo que lo imposibilitó tocar sus veloces riffs en vivo -por décadas-, siempre estuvo presente en la composición y la mística de Immortal por lo que nunca dejó de lado ese profundo estímulo provocado por el ecosistema de su región. Ese amor se mantiene y en "Northern Chaos Gods" no es la excepción. "Es una inspiración sin fin del lado más oscuro y frío de la naturaleza. Una fuerza misteriosa que nos rodea y borra todo lentamente. Es atemporal, sin reglas y nadie tiene que ganar algo al final. Es una extrema fascinación y respeto por la naturaleza basada en el instinto. Me siento orgulloso de esta grandeza desde una perspectiva oscura". es como lo retrata el mismo Demonaz.

Musicalmente el disco contiene todos los elementos esperados, con agresiva violencia y frialdad en un comienzo con 'Northern Chaos Gods' e 'Into Battle Ride' donde se desata el caos sin respiro y esa batería de riffs que recuerdan la época de oro del black metal, lo mejor es que suena como un verdadero álbum de Immortal, de principio a fin. El trabajo de Horgh es extremo y preciso, para que decir las líneas de bajo a cargo de Peter Tagtgren que son el complemento perfecto de un músico talentoso, que ayuda a lograr un sonido más limpio y no tan grim como antaño, en ese sentido a no ilusionarse porque no es un "Battles In The North" si no más bien un "At The Heart Of Winter", es por lo mismo que 'Gates To Blashyrkh' refleja el lado más épico y melódico, siendo 'Grim and Dark' una muestra de ese riff más ganchero y pegajoso al igual que 'Called To Ice' con una velocidad más técnica y pausada. 'Where Mountains Rise' también absorbe esa llama melódica más primigenia para casi rematar con la extrema 'Blacker Of Worlds' y la consumación final a cargo de 'Mighty Ravendark' que posee la completa poesía de Immortal remarcada en nueve minutos que dejan un sabor de boca muy suculento en oscura frialdad.

En un contexto más universal todos los temas se conectan entre si partiendo por su lírica, quizás no sea un trabajo conceptual pero mantiene una línea muy marcada con un sello propio reconocido en sus trabajos que ya tienen más de veinte años. El grupo este 2018 vuelve en despiadada gloría y majestad, es cierto que dentro del estilo más oscuro hay muchos soberanos que -con justa razón- demandan el trono, sin embargo ellos no necesitan reclamar nada, porque su reino imperecedero sólo obedece a Immortal.

Claudio Torres

 

Contenido Relacionado