Origins

Imagine Dragons - Origins

2018. Kid Ina Korner/Interscope

Resulta hasta cómico que en ‘Natural’, corte que abre “Origins” –lo nuevo de Imagine Dragons– se hable sobre lo que es ser un “producto de estos días” cuando en definitiva, el conjunto de La Vegas que lidera el vocalista Dan Reynolds es precisamente eso: un reflejo de música para masas que vive de la inmediatez o, en este caso, del streaming, del single que asegure una cantidad enorme de escuchas y que se traduzcan en altas ventas, casi una anomalía en tiempos en que los números de la industria caen de forma dramática.

Lo cierto es que Imagine Dragons es, en ese sentido, lo que se podría denominar como un “producto seguro”. Desde el tremendo impacto que tuvo el sencillo ‘Radioactive’ a ‘Natural’, parece que los seis años de distancia entre un tema y otro no se reflejan: el grupo sigue la senda de canciones de coros bombásticos, arropadas con percusiones electrónicas, pads y confiando más en el ritmo (o en el beat) que en la melodía. ¿Resultado? ‘Natural’, además de ser el primer single de “Origins”, es la canción de un comercial de ESPN en Estados Unidos. El truco nuevamente funciona.

En varios medios, Dan Reynolds comentó que en “Origins” el grupo trató de crear canciones que fuesen distintas a las que ya todo el mundo conoce. Sin embargo, el hecho de haber trabajado en la producción con el londinense Alex da Kid (productor detrás de los mayores hits del pop post 2010, incluyendo la mencionada ‘Radioactive’ de los estadounidenses) y el dúo sueco Mattman & Robin (con quienes ya habían colaborado en el disco anterior a éste, “Evolve”, de 2017) muestra todo lo contrario: repetir la fórmula que los tiene como uno de los actos más exitosos del planeta.

Cuestionable o no esa decisión, el panorama en “Origins” no es tan oscuro como parece. Hay momentos en que la banda honestamente busca nuevos lenguajes, como en ‘West Coast’, con harta presencia de guitarras acústicas y una percusión más orgánica (muy en la línea de Mumford & Sons, por ejemplo), o ‘Cool Out’, con una clara influencia del último Coldplay. Sin embargo –y aquí el otro gran problema de “Origins”– la identificación con otras bandas de manera tan notoria arroja la pregunta de cuándo escucharemos a Imagine Dragons y no a refritos de distintos artistas. Por ejemplo, a las mencionadas canciones hay que agregar ‘Machine’, tema que de seguro enfurecerá a Trent Reznor. Cuando la banda no trata ni de emular a distintos artistas ni busca con afán el nuevo ‘Radioactive’, logra cosas interesantes. ‘Digital’ es una de ellas. Si bien mantiene la estructura típica de Imagine Dragons (estrofa-estribillo-coro que explota), sí maneja de mejor forma los elementos que se le conocen al grupo y añade una base drum & bass que da un nuevo aire. Asimismo, ‘Zero’ también va en ese camino más iluminado.

Tratando de dejar atrás las temáticas más oscuras, Imagine Dragons trata de dejar un mensaje positivo con “Origins” llamando a conectarse con el otro, a no caer en el individualismo y apoyarse en el otro (de ahí a que la edición regular de “Origins” cierre con un tema como ‘Love, por ejemplo). Iniciativa loable, sin duda, considerando que la banda es justamente producto de una época que exacerba valores contrarios. En estrictos términos musicales, “Origins” es un disco que deja conforme a sus fanáticos, con canciones predecibles y que tienen sólo momentos de inspiración, los suficientes para conseguir –y mantener– grandes cifras. Lo suficiente para contradecir las buenas intenciones mostradas por Reynolds y sus compañeros.

Felipe Kraljevich M.

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