The Human Equation

The Human Equation
2004. InsideOut Music

Con otro de sus ya clásicos complejos álbumes conceptuales vuelve a la carga el talentoso compositor y multi-instrumentista holandés Arjen Lucassen y su súper proyecto Ayreon que, como siempre, congrega a decenas de personajes del mundo progresivo en sus más diversos géneros y subgéneros. "The Human Equation" está concebido como una ópera rock en el más amplio sentido de la palabra. Los diferentes cantante invitados, representan a los personajes de una historia que se narra en 20 piezas musicales que constituyen los días en la que se desarrolla la aventura dramática. A pesar de que el álbum doble destaca por su virtuoso estilo de rock-metal sinfónico con elementos acústicos, con intensas partes tanto instrumentales como vocales, de todos modos, por momentos, me parece una mezcla un poco recargada, ambiciosa y que une corrientes bastante determinadas sin aportar con elementos musicales muy propios. Por esto mismo, creo que el gran mérito de Luccasen, es la acertada musicalización, de lo que es en definitiva, una obra teatral -con todos los elementos que ello conlleva-, pero insisto, creo que le falta originalidad estilística, que es lo que en definitiva, uno siempre busca en una nueva entrega del artista o grupo que sea.

De este modo, fácilmente en el disco encontramos reminiscencias del espíritu sinfónico -tanto acústico como eléctrico- y espacial de los 70, de grupos como Focus, Jethro Tull, Gentle Giant y Hawkwind, pero con elementos modernos -sobre todo en los aspectos melódicos- del llamado metal progresivo y el neo-progresivo, en un viaje, que a pesar de mis críticas iniciales, logra sorprender y hacernos cómplices de la épica historia que se cuenta. También son interesantes los pasajes como sacados de la música docta, sin duda, otra pasión heredada por Lucassen de los maestros clásicos setenteros. 

Entre los numerosos cantantes invitados, que no sólo representan personajes vivientes, sino que también sentimientos humanos como el amor, la razón, el miedo y el orgullo, la pasión y la agonía, destacan las voces de James LaBrie de Dream Teather -quien es el responsable de interpretar al protagonista de la obra-, Mikael Äkerfeldt del notable grupo sueco Opeth, el mismo Lucassen, Mike Baker de Shadow Gallery, Devon Graves de Dead Soul Tribe y el reconocido cantante Devin Townsend, entre otros. También, en las voces femeninas, que son claves en el desarrollo de la pieza conceptual, es destacable el trabajo de Heather Findlay de Mostly Autumn, de Marcela Bovio y de Irene Jansen, que ya había participado en otro de los proyectos del holandés, llamado Star One. En tanto, entre los instrumentistas no podemos dejar de señalar el notable trabajo de Lucassen en la guitarra acústica y eléctrica, el bajo, la mandolina y los diversos teclados y del baterista Ed Warby, como la de otros célebres invitados como los tecladistas Oliver Wakeman, Martin Offord de IQ y Jadis, Ken Hensley, original de los clásicos Uriah Heep y Joost van den Broek de Sun Caged. 

En la sección acústica, en mi opinión, muy bien lograda y que sin duda, enriquece la sonoridad general del álbum con gran belleza, destacan el trabajo en el violín de Robert Babba, en el chelo de Marieke van der Heyden y en las más variadas flautas de John McManus y Jeroen Goossens. Es así, como podemos pasar inesperadamente desde calmos pasajes electrónicos, a partes acústicas clásicas y de pronto, estar inmersos, en potentes secciones metaleras, con sendos y virtuosos solos tanto de guitarra como de teclado. En cuanto a lo vocal, por momentos me molesta la grandilocuencia melódica-épica que se trata de lograr, pero que en definitiva, al igual que en el teatro, debe ser exagerada porque trata de representar de la manera más clara, precisa y convincente posible a los caracteres que personifica cada uno de los cantantes. 

Para finalizar, diría que "The Human Equation" es un gran disco dentro de la trayectoria de Ayreon, y que recomiendo a ojos cerrados a los fanáticos del metal-progresivo, pero no así, a otros más cercanos a la sensibilidad avant-garde, la electrónica, el jazz fusión o el rock progresivo sin apellidos. Sólo me queda agregar que en este comentario, en ningún caso, se trató de hacer un compendio y descripción acabada del álbum, que brilla por su complejidad y por sus muy numerosos cambios musicales -que a veces agobian-, sino que sólo un acercamiento a algunos de sus rasgos, más algunas opiniones personales. Le dejo esa tarea al fanático, que sin duda, se apasionará con la aventura dramática y musical a la que nos invita Luccasen y este colectivo musical, llamado Ayreon . 

Héctor Aravena A.
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