London 69

Héctor Sepúlveda London 69

2018. BYM Records

Luego de la disolución de Los Vidrios Quebrados –banda pionera del rock psicodélico chileno–, su guitarrista Héctor Sepúlveda emprende un viaje hacia Europa del que nunca se tuvo mucha claridad. El periodista David Ponce, en su libro “Prueba de Sonido” (2008), deja entrever en su detallada investigación ciertos atisbos de aquella estadía en el viejo continente, además de nombrar la existencia de la grabación de un disco inédito del guitarrista jamás publicado. Una década después, y gracias a la gestión del también periodista Rodrigo Burgos, se hizo realidad la edición de aquel álbum que Sepúlveda guardó celosamente por décadas. Sin ser aliado de la nostalgia, le hicieron clicks dos situaciones: la detección de una insuficiencia renal y las muertes de David Bowie y Keith Emerson, dos de sus más grandes referentes musicales. Con luz verde para el proyecto que pondría aquel disco en circulación, lamentablemente Sepúlveda fallece sin ver el resultado final. Pese a todo, el exquisito sello BYM Records escuchó las piezas de las viejas cintas reel y decidieron lanzar en vinilo este verdadero tesoro sonoro perdido en el tiempo.  

“London 69” es un LP en clave jam de improvisación experimental que Sepúlveda grabó en Decca Records (casa discográfica de Paul McCartney, The Who, The Rolling Stones, entre otros) tras su estadía en Londres a finales de los 60, en plena eclosión de la era de sincretismos entre rock, psicodelia y música hindú, y producido musicalmente por Neil Slaven y Pete Swettenham (ambos con una trayectoria bastante importante, trabajando con bandas como The Moody Blues, Procol Harum, y Pink Fairies). El álbum, en retrospectiva, es una pieza de colección de la música vanguardista nacional, que perfectamente pudo haber dialogado con las primeras experimentaciones atonales de Los Jaivas, en su época hippie de improvisaciones instrumentales, registradas en la colección “La Vorágine”. La mala suerte de Sepúlveda fue toparse con un cambio de prioridades del sello Deram (subsidiaria de Decca), quienes detuvieron su lanzamiento. Su ahora publicación, a casi cincuenta años de haber sido grabado, sin duda abre una nueva ventana para comprender y revalorar su oficio como guitarrista y su oído panorámico, que ya daba pistas de genialidad en los fundacionales Vidrios Quebrados.

El disco, en sus tres piezas, cruza las influencias musicales del proceso psicodélico británico, ubicándose en un espacio aún más vanguardista. Por una parte, toma lo que estaban haciendo The Beatles en los estudios de grabación (con la inversión de cintas, las overdubs, los loops, etc.), la base del sincretismo de George Harrison con la música raga -­sobre todo la época de su instrumental primer disco “Wonderwall Music” (1968)-, las inquietudes psicodélicas de Syd Barrett sumergido en la era de experimentaciones en la guitarra eléctrica, y en menor medida, el collage de la música concreta más algo del folk británico más crispado (The Incredible String Band, Fairport Convention). Un universo sonoro amplio que apela a una originalidad muy interesante para la época.

La primera canción, ‘Bunganvilla’, es el intento de Sepúlveda por hacer fusionar ‘Tomorrow Never Knows’ (The Beatles) con ‘Interstellar Overdrive’ (Pink Floyd) en una suite atmosférica de casi 17 minutos. Un viaje lisérgico, donde la influencia del LSD es fundamental para el colorido resultado obtenido. ‘Every night at the same street’ es un mantra raga con el influjo directo del músico indio Ravi Shankar, con cuerdas y percusiones armonizadas en una progresión de acordes clásicos de la música clásica hindú. Cierra ‘London times’, que inicia con unos samples de ruidos callejeros de la capital inglesa, que acompañan toda la canción, intentando replicar lo que él escuchó todos los días cuando tocaba en las calles. Es una más que interesante fusión entre raga y blues, como si Howlin’ Wolf hubiese creado melodías en los suburbios de Nueva Delhi. Pero también, escuchando con atención, es una pieza con quiebres armónicos que se podría comparar con la obra más rupturista de Violeta Parra, “Composiciones para guitarra”. La comparación no es azarosa: ambos querían quebrar los cánones de la canción tradicional para ampliar las potencialidades de su instrumento.

“London 69” no es un disco fácil al oído, pero que sí puede inmiscuirse en actuales nichos, como toda la generación de la neo-psicodelia o el post rock. Sus decenas de capas demuestran las capacidades que Héctor Sepúlveda como un guitarrista muy avezado y muy inquieto, al que no le costaba emular la mejor versión de Eric Clapton sin mucho esfuerzo. Por ello quiso ir más allá, investigando todas las posibilidades que le podía dar la guitarra eléctrica como amplificador de ruidos y melodías (aunque este disco carezca de ellas). El ex Vidrios Quebrados quería, en 1969, romper dogmas musicales. Lo logró, solo que nadie pudo escucharlo para haberlo alentado en ese camino que nunca sabremos hasta dónde pudo haber llegado (si hasta casi conoció a Barrett en 1970). Solo queda disfrutar de esta pieza que extiende el horizonte de la seminal música de vanguardia nacional. Escucha el disco completo en Spotify.

César Tudela

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