In Deep Owl

In Deep Owl

2013. Independiente

Justo para el anuncio de la vuelta de Soundgarden a los escenarios, la revista estadounidense Spin publicó en portada una cuña de Ben Shepherd en la que sentenciaba que, luego de la disolución del conjunto, estuvo “homeless”, era prácticamente un personaje que erraba por los sillones de las casas de sus amigos. Pese a que aquella sentencia pasó a la posteridad casi en forma lastimera, la intención del bajista de la banda de Seattle jamás fue esa. Claro, estuvieron lejos de ser sus días más felices, pero también aprovechó de trabajar en material solista que salió solo el año recién pasado.

En ese período de inestabilidad habitacional, compuso canciones donde pudo, en el backstage de algún club o en las propias casas de los amigos para poder expresar todo lo que llevaba guardado. Y para eso tuvo que cantar, aunque confiesa que su voz le desagrada. No hay influencias exteriores, lo que predomina es solo lo que había en su cabeza. También tocó la guitarra, el bajo, la batería y la mandolina y sumó a un par de amigos al proyecto, Matt Cameron y Matt Chamberlain, entre otros.

Todo el álbum está cubierto por una atmósfera melancólica, pese a que cada uno de los temas forma unidades diferentes entre sí. Se hace evidente que Shepherd esconde su dolor tras la instrumentación, y que juega un rol un tanto bipolar: está ansioso por decir algo, pero al mismo tiempo lo expresa en forma tímida. En la parte vocal, se emparenta con el tono de Mark Lanegan, y, melódicamente, hay algo de lo vincula a Lee Ranaldo en su faceta en solitario (‘Loose Ends’). Pero la crudeza (sin acudir a riffs atronadores) es el hilo conductor de “In Deep Owl”, como tan bien lo representa el dueto conformado por ‘Neverone Blues’ y ‘Veritas’. Lo que se destaca es el valor de Shepherd de expiar sus demonios, y dejar que el pesar hablara por sí solo. Nadie puede salir mal parado siendo honesto.

María de los Ángeles Cerda
 

 

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