Into the Wild Life

Into the Wild Life

2015. Atlantic Records

Halestorm lo tiene todo, y a la vez poco y nada. La banda de Pennsylvania de hard rock y heavy metal, con tres discos y un Grammy ganado en 2012 por mejor performance en sus etiquetas por el single 'Love Bites (So Do I)', cuenta con el atractivo -en un ámbito machista- del liderazgo de una cantante como Elizabeth Hale. “Lzzy” como se le conoce, no solo es guapa y se defiende con guitarras y teclados, sino que canta con la fiereza requerida. No caben condescendencias, es simplemente buena, arrolladora, conoce los trucos de interpretar con la garganta apretada. A pesar de esos detalles, Halestorm es una banda más cerca del oficio y el esfuerzo, que del talento innovador o la peculiaridad. Participan de muchísimas giras, son de carretera y por lo mismo una buena parte de su rock destila estética motoquera, canciones pensadas para el amante del cuero y el hígado curtido en alcohol de alta graduación. También podrían anunciar mañana que se disuelven y el mundo seguiría igual.

Un disco como “Into the Wild Life” no aporta nada en particular, solo hace número, piezas seriadas de correcta manufactura, machaconas. Aunque el título alude a la vida salvaje, al desenfreno, cuanto domina es la formulación, los estándares, el molde, y el convencimiento de que los coros merecen despliegues de ambiciones comerciales apenas disimuladas. El resultado arroja temas que siempre suenan propicios para fines publicitarios. Sucede en canciones como 'Scream', saturada de efectos en las voces, 'Sick Individual' (a pesar de su ruda partida en batería y de un interesante estribillo), y en la redundante 'I Like It Heavy'. Otras parecen esbozos, dibujos musicales inconclusos como las seudo power ballads 'New Modern Love', 'Bad Girls World' y 'The Reckoning'.

La máxima modernidad permitida es la práctica de un metal que debe unas cuantas facturas a la afectación dramática de Evanescence -'Mayhem'-, o abordar temáticas contingentes como la novia traicionada con la revelación de fotos íntimas desde un teléfono, según el relato furioso en 'Gonna Get Mine'. Si se trata de descubrimientos, este no es el lugar. Con Halestorm todo suena conocido y recocido, en combinaciones que otros han resuelto con mayor propiedad y atractivo.

Marcelo Contreras

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