Vicious

Halestorm: Vicious

2018. Atlantic Records

Quizás no estaba entre sus objetivos iniciales ni tampoco fue una búsqueda consciente, pero lo cierto es que desde que la banda de Red Lion, Pensilvania, comenzó a dar sus primeros pasos en la escena, de inmediato la prensa especializada los sindicó como una de las bandas que debían tomar el revelo y liderar el movimiento rockero en el futuro mediato. Mucho de ello se debe en gran parte al tremendo carisma y al innato y natural liderazgo de su cantante Lzzy Hale, quien junto a su hermano -el gran baterista Arejay Hale-, lideran el combo bautizado como la tormenta de los hermanos Hale.

Varios temas gancheros que pegaron fuerte en la radio norteamericana, unos potentes y musculares shows en directo y una fluida habilidad para tocar versiones de grandes nombres transversales en la historia del rock, son parte de los argumentos que la banda exhibe como sus ases ganadores. Pero faltaban esos dos centavos para subir el escalón que los situara como punta de lanza de su generación y eso no era otra cosa más que un disco sólido y consistente de principio a fin, sin rellenos ni vacíos que dieran espacio a la duda. Y finalmente el gran momento llegó, las especulaciones quedaron atrás y “Vicious” es toda una realidad; es la confirmación para Halestorm, macizo como una piedra y filoso como una navaja. De la mano del afamado Nick Raskulinecz (Foo Fighters, Rush, Mastodon, Alice in Chains), desde la provocativa portada mostrando manos de hombres y mujeres tratando de desnudar el torso de Lzzy, la placa deja en claro que llegó para remecer cimientos y despercudir las mohosas estructuras actuales de ese rock mainstream políticamente correcto y demasiado corporativizado. Halestorm con Lzzy como nuevo rostro (tomando lo mejor de íconos históricos como Joan Jett, Lita Ford, Ann Wilson y Pat Benatar), nos vuelve a recordar que el verdadero rock siempre ha estado lleno de actitud, sexo, desenfreno, provocación, rebeldía e incomodidad y que nada tiene que ver con géneros sino con una filosofía de vida.

Por eso las canciones en “Vicious” suenan tan urgentes, rabiosas y viscerales. Lzzy se deja el alma y la piel en cada estrofa, en cada vocalización, en cada coro; lo mismo su hermano Arejay que pareciera querer destruir su batería en cada baquetazo, lo mismo Josh Smith y sus gruesas líneas de bajo, todo coronado por las punzantes guitarras de Joe Hottinger, es decir el cuarteto original que lleva junto desde que editaron sus disco debut homónimo en 2009. El álbum cubre prácticamente todos los estilos del rock, pasando de momentos bien metálicos a ciertos sonidos punk; baladas poderosas y otras acústicas, algunos toques industriales, otros cortes de filo más grunge; la variedad en el disco es evidente y tiene algo de todo y para todos, pero siempre funcionando como un núcleo totalmente cohesionado, muy bien elaborado e interpretado. Y cuando Lzzy canta temas viscerales y geniales como ‘Uncomfortable’ y ‘Conflicted’, de seguro sus letras sacarán más de alguna roncha; la potencia que despliegan canciones como ‘Killing Ourselves To Live’ o la asesina dupleta inicial de ‘Black Vultures’ y ‘Skulls’ era precisamente lo que le faltaba a esta banda para transformarse en una realidad de cara al recambio generacional. Lo que Guns N’ Roses representó para los veinteañeros de fines de los ochentas, Halestorm tiene que hacerlo con los adolescentes de la segunda década del siglo veintiuno, para esos jóvenes que sienten que tienen el corazón y sus sentimientos anestesiados, a falta de un mejor futuro, como lo dicen las letras de ‘Heart Of Novocaine’ y ‘Painkiller’.

‘The Silence’, ‘Nobody’ y ‘Letters’ también le hablan a esa generación, y lejos de eludir la responsabilidad, Halestorm se hace cargo y los invita a ser parte de la familia para seguir dando la pelea, porque mientras haya Rock y exista una banda como esta dispuesta a mantener el legado que los grandes de la historia han pavimentado antes, podemos estar tranquilos que los jóvenes de los próximos cincuenta años también podrán aferrarse a esta música cuando sientan que no tienen nada propio en la vida. Como decíamos al principio, quizás la responsabilidad es demasiado grande para Halestorm, pero Lzzy Hale tiene unos ovarios de acero para tomar la posta y seguir mostrando el camino. Con trabajo, perseverancia y dedicación lo consiguieron, el triunfo es de ustedes. Salud por eso.

Cristián Pavez