Obscure Knowledge

Obscure Knowledge

2015. Cuneiform

Con conocimiento oscuro o silencioso, los antiguos pueblos originarios de América se referían a un saber que no era antecedido, ni mediado, por el lenguaje o, para ser específico, por la palabra hablada o razonada. Esta intuición cognoscitiva del mundo arcaico, que para nosotros, los modernos, es imposible de entender prácticamente -o mejor dicho, vivencialmente-, es a la que alude el grupo experimental británico Guapo en este, su décimo disco, “Obscure Knowledge”. Según el baterista y líder histórico de la agrupación, David J.Smith, “el título del álbum deriva de los rituales psicoactivos de varias culturas nativas americanas, quienes denominaban ‘conocimiento oscuro’ al obtenido en sus ritos místicos”.

Esta introducción solo quiere dejar en claro que la música de Guapo en general y, en específico, la de este disco, busca, de alguna forma, ser la banda sonora –aunque desfasada y secular- de este conocimiento primitivo enigmático y, por supuesto, misterioso para los contemporáneos. Aquí, claro está, no estamos hablando de la última moda o del nuevo golpe de suerte de la banda hípster del momento. Todo lo contrario. La obra de Guapo se caracteriza no solo por una exploración estética radical, sino que también por una búsqueda espiritual. Por ende, el correlato musical de los británicos está acorde o a la altura de estos principios.

Para este trabajo, la banda está conformada por el mencionado Smith en la percusión, el guitarrista Kavus Torabi, el tecladista Emmett Elvin y el bajista James Sedwards, todos músicos con importantes carreras en diversos proyectos paralelos. A ellos, se les suman Michael J.York en vientos y Antti Uusimaki en teclados adicionales y efectos. Como es costumbre en la obra de Guapo, a grandes rasgos, su sonido se basa en los grupos del movimiento Rock in Opposition –Henry Cow, Art Zoyd, Univers Zero, Present- y también, en el progresivo más espeso: King Crimson, Magma, Van Der Graaf Generator. Esto, obviamente, se mantiene en “Obscure Knowledge”, un denso trabajo de una sola composición de 43 minutos, dividida en tres partes, que se caracteriza por transitar diversos estadios musicales.

Por ejemplo, desde los sonidos crípticos y las experimentaciones sónicas de ultratumba, se pasa a potentes y angulares bloques melódicos, construidos con los medios tradicionales del rock: guitarras distorsionadas, teclados punzantes, bajos pregnantes y baterías sincopadas y machacantes. Todo esto, como una forma de expresión abstracta y libre de la temática del disco, a la que nos referíamos más arriba. El mismo sello Cuneiform definió la música del álbum, acertadamente, como “una bestia dinámica y fluida”. A eso se agregan lapsos de agresión sónica, dinámicas perturbadoras y atmósferas espeluznantes. En definitiva, se trata de una música circular, que repite un patrón determinado, para dar cuenta, de alguna manera, de los secretos imperecederos y rituales de los habitantes autóctonos de América.

Héctor Aravena A.

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