Preternaturals

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2014. The Quietus Phonographic Corporation

Daniel O’Sullivan es uno de los músicos y multi-instrumentistas británicos más inquietos y talentosos del último tiempo. Integrante o líder de proyectos de la categoría de Guapo, los noruegos Ulver, Miracle, Mothlite y de Sunn O))) en su versión en vivo, O’Sullivan ha encauzado su pasión por el pop electrónico en Grumbling Fur, proyecto que lidera con Alexander Tucker, otro músico tan multifacético como él, quien ha trabajado con David Pajo en Papa M., con Tom Greenwood de Jackie-O-Motherfucker, con los espaciales Füxa y los mismos Sunn O))) y Guapo. Como pueden ver, credenciales les sobran a ambos artistas.  

Aunque en sus primeros discos, Grumbling Fur se caracterizó por ser un cuarteto de improvisación, ya en este, el cuarto LP de su trayectoria, se han enfocado completamente en un art pop electrónico científico y aséptico, con creaciones de elegante factura y arreglos sonoros, que recuerdan a los mejores artistas del pop sintetizado –Depeche Mode, Gary Numan- o, incluso, los acercamientos de Brian Eno y Cluster al formato de canción o al Talk Talk de su gloriosa última etapa.

Otro elemento que no deja de ser interesante y que demuestra la inquietud y mutación creativa de la banda, es su periplo por varios sellos. El debut “Furrier” de 2011, fue lanzado por el experimental, Aurora Borealis; “Alice” del año siguiente, con el más metalero y drone, Southern Lord; “Glynnaestra” de 2013, con el más indie Thrill Jockey y este último, con The Quietus Phonographic Corporation.

Pero vamos el disco en cuestión. Tras la introducción sónica de “Neil Megson Fanclub”, llegan dos composiciones que reflejan en plenitud el afán de la banda por crear canciones de categoría y elegancia melódica. La primera, “All the Rays” resalta por las conversaciones vocales y los arreglos sónicos, mientras que en la narcótica “Lightinsisters”, es fundamental el aporte del cantante de The Charlatans, Tim Burgess.

El pop de cámara de “Feet Of Clay” y “Mister Skeleton”, sigue sorprendiendo gratamente. En ambos, los arreglos de cuerdas y procesos electrónicos, son la superficie para las estremecedoras melodías vocales. Psicodelia de buena cepa por donde se les mire. Las experimentaciones aparecen fusionadas con la sensualidad susurrada, en “White China Pencil”, mientras que en “Secrets Of The Earth”, la electrónica vocal llega a su máxima expresión.

O’Sullivan y Tucker logran entregarle una profundidad sin par a las canciones, combinando acertadamente ambientes, texturas y atmósferas, con elaboradas partes cantadas. Por un lado, no se alejan del sentimiento del pop melódico y, por otro, tampoco abandonan la exploración sonora, como se ejemplifica claramente, en el cierre de “Secrets Of The Earth”.

Tras la melancólica y abstracta instrumental “Materials Recording the Fibres of Time”, el trabajo cierra con “Pluriforms”: una misteriosa pieza, oscura y parsimoniosa, que sirve de broche final para un disco de un pop electrónico profundo, inspirado y que sabe combinar los paisajes sonoros –soundscapes- con inteligentes y emotivas armonías y cadencias vocales.

Héctor Aravena A.-

 

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