Furfour

Furfour

2016. Thrill Jockey

Los músicos británicos Daniel O'Sullivan y Alexander Tucker no solo son representantes de la vanguardia más dura y cruda de la actualidad en bandas como Guapo, Sunn O))) o Ulver, sino que también, han demostrado su amor por la psicodelia electrónica en el proyecto, Grumbling Fur. “Furfour” es el cuarto larga duración de la dupla y, como era de esperarse, se caracteriza por ser una propuesta musical cuidada y minuciosa, que combina emotivas melodías vocales, con procesos electrónicos e importantes elementos acústicos.

El resultado es una adictiva fusión de pop-rock contemporáneo, que se debate entre la luminosidad y la opacidad; entre lo digerible y lo hermético; entre el formato de canción y las estructuras expansivas; entre lo espiritual y lo profano; entre lo artificial y lo orgánico. En el tema que abre el disco, llamado ‘Strange the Friends’, participa en guitarra acústica, nada más ni nada menos que Charles Bullen, de los importantísimos, This Heat. Desde el comienzo, las armonías vocales que logran ambos titulares son, simplemente, estremecedoras. 

El lado más electrónico se hace presente con fuerza en ‘Acid Ali Khan’, una pieza que recuerda a los héroes del pop sintetizado, desde Gary Numan hasta Depeche Mode, pero con un acercamiento melódico más refinado. Acto seguido, ‘Heavy Days’, resalta por un sonido tradicional, con el piano y las cuerdas como base y, otra vez, las armonías vocales y las atmósferas abstractas como protagonistas. La instrumental ‘Molten Familar’ es otro claro ejemplo de la pericia sin igual del proyecto para fusionar, con sentimiento y sentido, los sonidos acústicos con los tecnológicos. 

“Furfour” continúa con ‘Milky Light’, quinta esencia del pop electrónico emotivo de factura impecable. Le sigue la exploración sonora ‘Pyewacket’s Palace’, en un giro hacía una electrónica mucho más experimental, con referencias en el krautrock y el Brian Eno más recónditos. Sin embargo, la pulsión pop retorna aún con mayor fuerza que antes, con la lúdica ‘Perfect Reader’. ‘Silent Plans/Black Egg’ es mucho más oscura, pero retoma la delicadeza vibrante de las melodías. 

El disco avanza rápido con ‘Golden Simon’, otra muestra de cómo Grumbling Fur toma como base el pop electrónico, pero dotándolo de una espesura sónica e inteligencia en los arreglos, que, claramente, exhibe la experiencia de ambos integrantes en proyectos de envergadura estética que, por supuesto, sobrepasan el synth-pop. En el caso del binomio, se trata de un ejercicio de estilo que no se agota en la tendencia, sino que la desborda con creces. Finalmente, la extensa pieza ‘Suneaters’ es el remate perfecto para un disco que expone la singularidad y apertura mental de estos dos importantes actores de la música británica actual.

Héctor Aravena A.-

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