Grit

Grit

2018. Bird Attack

Pese a la evidente levantada que ha tenido el hardcore melódico en los últimos años, desde distintos circuitos y áreas geográficas, meter este álbum de No Fun At All en la liga de los regresos oportunistas sería una patudez sin precedentes. “Grit” es el primer disco del clásico cónclave sueco en una década y el debut en sociedad con los nuevos guitarristas Stefan Bratt (Atlas Losing Grip) y Fredrik Eriksson, ante las (sensibles) partidas de Christer Johansson y Stefan Neuman, tras esos bestiales conciertos sudamericanos del 2017. Pues bien, ¿cómo salen parados estos incansables punks? ‘Spirit’ deja en claro que el altísimo estándar de sus canciones basta para satisfacer al círculo de fans fidelizados a través de piezas tan distantes y seminales como “No Straight Angles” (1994).

Nunca obtuvieron réditos significativos con su obra, ni siquiera en los años de vacas gordas para la movida, tras la explosión comercial de varios de sus pares generaciones al otro lado del charco. Siempre fieles a lo suyo: canciones generosas en melodías, coros para replicar hasta matarse la garganta y un irrestricto apego metálico, tal como sus compañeros en Satanic Surfers, también con un saludable presente. Cómo no animarse con los leads de ‘A Wonderful Affair’, el skatepunk sin aderezos en ‘No Fun Intended’ o el positivo impulso en ‘The Humdrum Way’, otra huella de la clásica marca impuesta en los textos de Ingemar Jansson (vocalista).

¿Cuánto habrá pesado la mirada de Mathias Farm (Millencolin) en el estudio? ‘Runner´s High’ muestra un lado pop inexplorado hasta ahora, tanto como el punk más compacto y moderno de ‘Sucker (For a Plan)’. Ambos ejercicios, sin deslumbrar, equilibran el libreto y hablan de las aspiraciones del grupo por refrescar el repertorio. Y convengamos que con tan solo ajustar el espejo retrovisor les hubiese bastado para cumplir con su fiel fanaticada.

“Grit” suma otro notable antecedente para consolidar a esta armada de viejos tercios del hardcore melódico europeo. Aquí no hay expectativas infladas, tampoco manotazos de ahogado. No Fun At All timbra un repertorio digno de su eficiente historia dentro del underground. Ni más ni menos. Es la merecida vigencia de unos jugadores habituados a la liga del bajo perfil.

Francisco Reinoso Baltar

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