Merrie Land

Merrie Land

2018. Studio 13

Damon Albarn se vio tempranamente interesado en escribir letras sobre su país. Pese a su imagen de jovenzuelo inglés recién levantado, en el segundo álbum con Blur ("Modern Life Is Rubbish", 1993) mostraba inclinación por hablar sobre la vida inglesa de esos años. Lo continuó haciendo en el grandioso "Parklife" de 1994. Hoy, con cincuenta años y un montón de éxitos a cuestas con Blur, Gorillaz y como solista, era el momento preciso para continuar esa senda, con una Inglaterra en medio de la inminente salida de la Unión Europea, en el denominado Brexit.

Es así como “Merrie Land”, el segundo disco de The Good, the Bad & the Queen, incluye frases para lo que sería el nuevo escenario, con una musicalidad oscura, de alto nivel, en un disco que suena como si se hubiese hecho hace un par de décadas atrás Y no podría ser menor, después de todo el supergrupo (que nació sin nombre y que fue bautizado con el título del primer disco editado en 2007) está formado por puros destacados: Paul Simonon, ex bajista de The Clash; Simon Tong, ex guitarrista de The Verve, y el baterista de afrobeat Tony Allen. Con ellos, el rock alternativo que se desprende del registro alcanza sofisticación en todos los rincones.

“Si te vas, por favor todavía dile adiós?/ Y si te vas, ¿puedes dejarme mi jarrón de plata?/ Mi vieja bandera/ Mis maderas oscuras?/ Mi amanecer”, canta Albarn en el tema homónimo, una canción con sonoridades melancólicas, donde los teclados asemejan un circo entristecido, sin esperanza. Quizás eso mismo, de algún modo, buscaba el conjunto para una canción que la prensa británica ha emparentado con el divorcio del Reino Unido y la Unión Europea. “Esto no es retórica/ Viene de mi corazón/ Me encanta este país”, dice una parte del corte ya para el final. ‘Gun to the Head’, la que sigue, tiene una hermosa entrada beatlesca y un coro lleno de esperanza, con Albarn cantando como en su mejor época de Blur. La mejor del disco. ‘Nineteen Seventeen’ se mueve entre extraños ritmos de batería, dominados con maestría por Tony Allen, quien se luce en el disco completo. Los teclados también se vuelven fundamentales a lo largo del trabajo. Inglaterra es mencionada varias veces a lo largo del álbum. En ‘Nineteen Seventeen’, por ejemplo, Albarn dice: “Si no me amas, déjame ir/ Y cuando vuelvo a subir,/ te dejo un poco de Inglaterra/ en un campo en Francia”. ‘The Great Fire’ es misteriosa y va prendiendo a medida que avanza. Luego, ‘Lady Boston’ y ‘Ribbons’ se muestran como dos baladas elegantes. El buen gusto se extiende a ‘The Poison Tree’, la que baja el telón.

“Merrie Land” es un disco con mucha calidad que aprovecha de abordar la contingencia inglesa. Albarn, siempre inquieto por hacer música destacada, debería dedicarle más tiempo a una banda que no tiene por donde fallar. Buen álbum.

Juan Pablo Andrews

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