Folclor imaginario

Gepe - Folclor imaginario

2018. Quemasucabeza

No han sido pocos los artistas contemporáneos que han abierto los baúles de la historia para descubrir y valorar los sonidos del pasado a fin de adaptarlos a un nuevo contexto. Bajo esa premisa, Gepe y Pablo Flores armaron la serie de conciertos “Folclor Imaginario” entre el 2000 y el 2004, instancia que reunía a distintas bandas que abrazaban el folclor de manera intuitiva, a veces cruzandolo con otros estilos, pero tomando los elementos vitales de este para ampliar su propuesta. Años después de esa experiencia, Gepe se conectó de manera espiritual con la obra de una de las puntas de lanza de la canción tradicional, la inmortal Margot Loyola, y tras leer sobre ella, conocerla en persona y trabajar con su círculo más cercano, decidió comenzar una labor investigativa que lo llevó a sumergirse de lleno en su amplio catálogo.

El resultado de ese proceso quedó plasmado en “Folclor Imaginario (canciones recopiladas por Margot Loyola Palacios y algunas otras que parten desde ahí)”, registro en el que el músico nacional se adueña de las composiciones de la cantautora y juega a discreción con diversos géneros musicales para imprimirles colores que no se restringen estrictamente a lo chileno, sino que forman un arcoíris en el que caben todas las tonalidades latinoamericanas. El sanmiguelino toma la cueca para desarrollarla al pie de la letra en ‘La niña que está bailando’, le agrega elementos afroperuanos en ‘Las Hojas de los Naranjos’ y ‘Hasta cuando vida mía’, ambas con un gran poder en los bajos, y la  deconstruye en ‘Qué sacarán con quererme’, siempre con un tono íntimo en el que la sensibilidad de su voz encaja perfectamente con el abanico de distintos elementos que fluyen libres para llevar al oyente a parajes fortalecidos por la riqueza de su instrumentación. Los ritmos andinos que aparecen en ‘Cacharpaya’ y ‘Canción de amanecida, Cuculí’, territorio en el que Gepe camina a sus anchas, se van mezclando con sonoridades inspiradas en el folclor argentino como ‘La Vertiente’ y habaneras como ‘Olvídame’, ‘Tu nombre’ y ‘El Volcán’.

Otra parte importante de este viaje son las improvisaciones con Claudia Mena en ‘Verte y no verte’,y Gianluca en ‘Amoríos pasajeros’, ambas enmarcadas en frágiles arpegio de guitarra acústica que desbordan musicalidad, uniendo mundos en una conjunción novedosa. Llegando al final está ‘Joane’, una muestra del Gepe más tradicional que cuenta la historia de la haitiana Joane Florvil con una poderosa lírica que estremece el alma, convirtiendo una dolorosa situación de contingencia en una preciosa canción que deja el disco con un final inconcluso que podría ser el principio del siguiente.

Margot Loyola dedicó su vida a difundir la música de raíces, una tarea que, según ella, le venía encomendada desde que estaba en el vientre de su madre. Su valioso legado, desplegado en una gran cantidad de libros, discos y videos, es tan grande como el de Gabriela Pizarro o Violeta Parra, y eso permite que nuevas generaciones de músicos se inspiren en su figura para seguir perpetrando un trabajo. En ese sentido, “Folclor Imaginario” no se queda en el mero homenaje, de hecho, ni siquiera se debe entender como una labor de arqueología, sino como la honesta manifestación del gozo que siente Gepe al explorar distintas las facetas de una artista legendaria que ayuda a entender nuestra identidad cultural.

Pablo Cerda

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