Genesis

Genesis

2001. Independiente

En esta, la segunda producción de la banda santiaguina Coprofago, se confirman aquellos elementos que se venían dando a conocer tímidamente a partir de su anterior disco "Images of Despair", pues no sólo nos encontramos con un metal tradicional, sino que también con elementos del jazz mezclados con toda la potencia de guitarras secas, que por momentos adquieren gran luminosidad y se desligan por completo del estilo, donde también adquiere gran protagonismo el bajo fretless, que le da su toque a una placa llena de sonoridades y matices.

Además, las líricas están escritas sobre la base de un concepto ideado por su guitarrista Pablo Álvarez, creador de todas las letras, que nos hablan sobre el caos de la información, el universo y todo lo que involucra la naturaleza humana. De esta manera, el disco abre con tres canciones compuestas íntegramente por Álvarez; 'Time Zero', es la primera de ellas y de inmediato golpea con poderosos riffs y cambios radicales de ritmo, que son complementados por el maravilloso sonido del fretless de Rodrigo Castro que, de todas maneras le da otra atmósfera a los riffs y además se anota con bellas armonías hacia el final de la canción. Todo esto bajo la voz gutural de Álvarez y Sebastián Vergara, el otro guitarrista de la banda.

El segundo corte del álbum, 'Chaos', comienza con un ritmo más reposado, pero a medida que transcurren los minutos, la batería de Marcelo Struck gana en intensidad, con mucho doble bombo y harta caja que, hacia la mitad de la canción son matizados con solos que parecen sacados de alguna sesión de jazz y que se convierten en un intermedio para volver a las guitarras más pesadas y un riff un tanto repetitivo que le da el fin a la canción.

En 'La Idea De Borde', el tercer tema del disco, podemos apreciar claramente las dos vertientes que componen el sonido final de Coprófago; claro, porque en la primera mitad de la canción, escuchamos pasajes de lo más pesado del álbum y luego un cambio brusco: Guitarras llenas de feeling y todo un sonido más jazzero que gana en armonías gracias al gran trabajo de Castro en las 5 cuerdas. En este sentido, el cuarto corte 'The Domain Of Logic', escrita por Sebastián Vergara, sigue por este mismo camino, cambiando de intensidades a lo largo del tema y no sólo permitiendo el lucimiento de las guitarras, sino que dejando el suficiente espacio para la participación de un bajo más que inspirado.

A continuación, es el turno para 'Human Nature', compuesta por Pablo Álvarez, que es de lo más rápido y descarnado del álbum, con muchos gritos y una batería que la lleva durante toda la canción; sin embargo, también hay lugar para esos elementos más melódicos que caracterizan todo el álbum y que, a medida que transcurren los minutos, se hacen cada vez más recurrentes y reconocibles.

Finalmente, el disco termina con la instrumental 'Back To Corporeal State', compuesta por Rodrigo Castro, que se sale completamente del margen y de todo lo que habíamos escuchado anteriormente. Para que se hagan una idea, es como si tomáramos alguna canción, le quitáramos los riffs y se dejara sólo la parte melódica. El tema comienza muy lentamente con un piano que a ratos se aleja, perdido entre las guitarras y un bajo distorsionado, pero que vuelve y que le da una especie de nostalgia a un track que deja fluir la creatividad y donde se da el espacio para que cada uno demuestre lo suyo.

En general es un disco que nos muestra una propuesta muy original y que por capacidad interpretativa de los miembros de la banda, no defrauda. Así, aunque su sonido pueda asociarse al de otros grupos extranjeros, de todas maneras es un álbum que no deja indiferente y que sorprende por la perfecta comunión entre los elementos del metal con otros cercanos al jazz. Un muy buen disco que sin duda debes conseguir.

Rodrigo Carvajal
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