Winter Songs

Gate Winter Songs

2018. Self-Released/8mm Records

Utilizando su alias Gate, el prolífico guitarrista neozelandés Michael Morley publica este decadentista “Winter Songs”, epistolar disco de tres momentos que comienzan con ‘Night and Morning’, un trance ruidoso de poco más de diez minutos marcado por el aislamiento y la corrosión. Pieza que, a su vez, es próxima a lo que realiza en su banda madre: el trío The Dead C, esa performance artística destinada al ruido, una expresión instintivamente claustrofóbica nacida a finales de los ochenta y sinónimo de la incomodidad auditiva de Skullflower o Fushitsusha, y quizás, debido a su improvisado y ensimismado ánimo de ruido, cercana también a This Heat o a AMM.
 
‘Morning and Dusk’ es un bucle expreso de casi trece minutos que indaga en los efectos de la reiteración y la retroalimentación. Primero es una base sucia e imperceptiblemente drone, una especie de sombra que se sitúa por debajo de acordes desconcertantes y ruidosos que terminan por transformarse en un loop rasgueado y pesadamente eléctrico. Esa misma estructura comienza a ser sobrevolada por una tercera capa cargada de una espesa improvisación, la que de algún modo recuerda a las inspiraciones más experimentales de Neil Young, tal como lo realizado por el canadiense en la banda sonora de “Dead Man” (1996), esa mezcla melódica de ruido y fuerza contenida.

Cierran los veintitrés minutos de ‘Evening and Night’, la más extensa y oscura del disco naturalmente, la más etérea también y, por ende, se identifica más con el ambient que con el acostumbrado noise de los múltiples proyectos de Michael Morley. Sus trazos de melancolía e introspección la asimilan a los corroídos trabajos de reconstrucción del estadounidense William Basinski, esas cinematográficas experimentaciones que parecieran ser el desarrollo de algo que va muriendo, el sonido que ocurre mientras la materia se descompone. Un fantasma tristemente melódico, una cierta magia que envuelve como una suave fascinación nocturna.

Carlos Navarro A.