Savage: Live At Brixton Academy

Gary Numan - Savage: Live At Brixton Academy

2018. BMG

Si las paredes del Brixton Academy hablaran, de seguro contarían historias impresionantes sobre la gran cantidad de personajes que han pisado su tarima, pero cuando el que hace temblar los cimientos del coloso de Londres es Gary Numan, el relato no puede estar en tiempo pasado. No, porque todo en su música tiene que ver con el futuro, con esa visión preclara de lo que vendrá, siempre atravesando las barreras de lo conocido para adentrarse en mundos exóticos dignos de cualquier clásico de la literatura distópica. Pero, por más que cada registro de Numan signifique un paso hacia adelante, “Savage: Live At Brixton Academy” tiene la misión de encapsular el presente del transgresor artista, porque claro, para poder avanzar debemos saber quiénes fuimos y quienes somos, labor que este DVD cumple a cabalidad.

Si ya la experiencia de escuchar “Savage (Songs from a Broken World)” (2017) era intensa, ver su interpretación en vivo es un acontecimiento alucinante. La pantalla a sus espaldas, los lasers y la iluminación proponen la escenografía para que la banda completa, vestida con los harapos de una tierra desolada, edifique una verdadera muralla sónica alrededor de ‘Ghost Nation’, ‘When The World Comes Apart’ y ‘My Name Is Ruin’, esta última con la compañía de su hija Persia, a quién abraza tiernamente al final de la canción. Cada corte se escucha enorme y atrapa con su atmósfera misteriosa, prueba de ello es ‘Pray for the Pain You Serve’, que aquí encuentra un mejor perfil en términos de recreación gracias al infalible Richard Beasley en la batería, quien también se muestra robótico en ‘Mercy’ o increíblemente macizo en ‘Here In The Black’. Y es que la ejecución sólida del grupo es el ingrediente primordial para una actuación llena de fuerza, intriga y misticismo. Los primeros planos de David Brooks permiten apreciar su trabajo en los teclados penetrantes de ‘Bed of Thorns’ y los sintetizadores claustrofóbicos de ‘The Fall’, mientras la cámara persigue los movimientos peligrosos de Tim Muddiman en el bajo y Steve Harris en la guitarra de ‘Love Hurt Bleed’, ‘Prayer for the Unborn’ y ‘Dead Sun Rising’, dignas candidatas para musicalizar las pesadillas más escalofriantes.

Gary Numan propone un entorno extraño, chocante y extravagante en el que los clásicos no están ausentes, a pesar de que gran parte de su repertorio se centra en placas recientes. En ese sentido, se nota que el setlist se escogió con pinzas para que cada parte respalde su narrativa apocalíptica. Canciones como ‘I'm an Agent’, ‘Films’, ‘Cars’, ‘Metal’ y ‘Down In The Park’ se distancian sideralmente de sus versiones originales para ganar peso y musculatura, no solo con reinterpretaciones que toda la agrupación realiza de manera brillante, sino que también al apoyo de un exquisito juego de luces que se mueve frenéticamente para explotar en apoteósicos instantes de dramatismo, o prefiguran haces de luz para resaltar al músico en momentos precisos, como cuando toma la guitarra o se encarga del sintetizador. Nota aparte para la sentida relectura de ‘Are “Friends” Electric?’ cerrando el repertorio: onírica, opresiva y a la vez conmovedora, especialmente cuando el público ruge cantando la letra o Numan sonríe recitando la sección media. Emocionante hasta decir basta.

Siendo exigentes, el único punto bajo es que la presentación se disfrutaría mucho más en formato Blu-Ray, ya que el concierto se sostiene en lo visual y demanda una calidad extremadamente nítida, pero esto no impide disfrutar al máximo una performance que desgarra los sentidos y muestra a un músico resuelto, concentrado, observador y feliz, evidencia palpable en las magistrales fotos a cargo de Mark Dobson y Micah Smith que adornan la elegante versión física de tapa dura. Posicionando una visión creativa que se siente coherente con su presente y también con su legado, Gary Numan conecta todo a través del grueso hilo de una historia salvaje y electrizante que en “Savage: Live At Brixton Academy” se muestra latente y viva, no para quedarse enclaustrada en las paredes de la sala de conciertos inglesa, sino que para abrir las puertas del tiempo y avanzar hacia el futuro.

Pablo Cerda

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