Clone Of The Universe

Clone Of The Universe

2018. At The Dojo

Hace unos años, el multifacético Henry Rollins ofreció otra de sus inspiradoras sentencias valóricas: “tú solo puedes confiar en ti mismo y los seis primeros discos de Black Sabbath”. Bueno, tras esa efectiva frase marketera se esconde el contexto perfecto para comprender el valor de Fu Manchu: pocas bandas pueden sostener, con solidez, el cruce genérico entre los padres del heavy metal y Black Flag, salvo casos peculiares como el de Scott Hill (guitarra, voz) y sus gladiadores del desierto. “Clone Of The Universe” presenta el doceavo golpe en estudio de estos dinosaurios californianos y el hambre sigue intacta, incluso a la hora de percibir gratas sorpresas y planes atrevidos.

Podríamos extender años de alabanzas y resaltar, hasta el cansancio, esa frecuente habilidad del cuarteto a la hora de conectar un pedal fuzz, poner los amplificadores a tope y disparar coros directos propios del libreto más adictivo del rock desértico. ¿Les sorprende a estas alturas? Es imposible no cantar con el ceño fruncido el coro de ‘(I've Been) Hexed’ o sumergirse en la subida de cambios de ‘Don´t Panic’ con un Scott Reeder simplemente rotundo a la hora de machacar su batería.

Llegamos a ‘Nowhere Left To Hide’ y sentimos, otra vez, el golpe: el bajo pantanoso de Brad Davis nivela las atmósferas opresivas de uno de los temas más oscuros de la banda; ‘Clone Of The Universe’ añade toneladas de groove y un alucinante cierre en el que, prácticamente, todos los integrantes aportan un lujo instrumental, pero faltaba la sorpresa mayor: ‘Ill Mostro Atómico’, un viaje de idas y vueltas ilustrado por el mismísimo Alex Lifeson de Rush: 4 secciones capaces de llevar la música de los soldados californianos a un horizonte impensado. Vaya lujo para un número identificado con la garra y economía del punk.

En “Clone Of The Universe” Fu Manchu insiste en su insobornable idea de autenticidad. Scott Hill observa con distancia las crisis creativas y obsequia otro capítulo de energía desbordada y distorsión al por mayor. Las virtudes siguen brillando y este episodio no hace más que agrandar su notable legado.

Francisco Reinoso

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