Everything Not Saved Will Be Lost, Part 1

Foals - Everything Not Saved Will Be Lost, Part 1

2019. Warner Bros

Decididos a desmarcarse de sus contemporáneos, los británicos Foals apuestan por la obra definitiva de los tiempos que corren. Al menos, a eso parecen aspirar con la primera parte de “Everything Not Saved Will Be Lost”, una entrega doble que pretende retratar tanto al mundo actual, al mundo del Brexit, de Trump, de Bolsonaro, del calentamiento global –quizás el punto focal del discurso en el que sustenta este trabajo– y, en general, del resurgimiento del odio y la intolerancia, lo que se creía superado pero que los hechos han demostrado que están ahí, presentes y haciéndose notar cada vez más.

En el fragor de esa antesala, el ahora cuarteto -luego de la salida de su bajista, Walter Gervers- afrontó la elaboración de esta placa doble enfocándose en la producción, siendo este el primer disco de en que dicha área está trabajada cien por ciento por la banda de Oxford y eso, se puede apreciar por la decisión de colocar capas y capas de teclados y sintetizadores análogos, en especial en las funciones de soporte rítmico, que son una constante en sus diez canciones.

Curiosamente, esa es la única “constante” en el nuevo largaduración de Foals, el que cambia constantemente, ya sea en sus líricas (conviven las de ‘Syrup’ y ‘Sunday’, por ejemplo, que cumplen con la premisa de la distopía, con las palabras más personales de ‘In Degrees') o en términos musicales. Y acá, Foals se arrima a todo lo que el grupo ha ejecutado desde que firmarán su excelente debut de la mano de Dave Sitek, de TV on the Radio. Esto es, desde la musicalidad desarrollada en ese primer disco, influenciado notoriamente por la presencia de Sitek (algo de eso se puede escuchar en ‘Café D’Athens’) al rock de guitarras que Foals mostró en la placa anterior a esta, “What Went Down”, en ‘On the Luna’.

En el medio de todo eso, los liderados por Yannis Philippakis mantiene sus exploraciones en el funk con la potente ‘Syrups’ y sigue, de la misma manera, emparentándose con bandas tipo Imagine Dragons en ‘Exits’ y ‘White Onions’. Lo que hace más atractiva la propuesta de Foals es que, al contrario de su par estadounidense, los de Oxford asumen como parte de su ADN esa contradicción entre abrazar una veta más experimental –si es que puede llamársele así– con la ambición de lograr un sonido grandilocuente, de estadios, que llegue a las masas. Quizás el mejor ejemplo de esa condición sea ‘Sunday’ que junto a ‘In Degrees’, se sienten forzadas y constituyen los puntos más bajos de este elepé.

Así, esta mezcla –que en el fondo, es una suerte de resumen artístico– que forma la nueva entrega de Foals marca tanto lo destacable como lo desechable del disco. Si bien, el grupo logra ampliar su paleta sonora y entregarle más cuerpo sin desechar su propio ADN, eso mismo hace que se pierda el foco. No se trata, como han dicho varios, del mejor disco de Foals y del rock de este 2019 –es innegable que “Antidotes” seguirá siendo lo mejor de Foals hasta la fecha– pero sí es, como muchos trabajos dobles, una entrega ambiciosa y en la que el grupo logra entregar unidad y calidad pese a los baches que “Everything Not Saved Will Be Lost” presente.

Orlando Matamoros B.

Contenido Relacionado