Crack-Up

Crack-Up

2017. Nonesuch Records

“Soy todo lo que necesito”, susurra una voz desfalleciente, acordes difusos rondan. Esos primeros segundos son como si un vinilo intentara arrancar desde una tornamesa en mal estado. De pronto, con toda naturalidad, entra la banda semejante a una ola que revienta magnífica sobre la costa: el brillo de las guitarras, la sintonía de las voces, las armonías propias de un canto litúrgico que han hecho de Fleet Foxes un nombre reputado de la última década, eco de un tipo de pop rock primorosamente arreglado que se cultivó en la segunda mitad de los 60.

Ese tema inicial de título kilométrico en tres partes –‘I Am All That I Need / Arroyo Seco / Thumbprint Scar’-, continúa alternando entre esa música luminosa y las voces titubeantes, a la manera de un relato que bifurca. En seis minutos y 24 segundos la banda de Seattle ofrece una canción en varios actos perfectamente concatenados, y una artesanía vocal e instrumental con momentos sobrecogedores.

Sigue ‘Cassius,-’. Aborda el asesinato de Alton Sterling, un afroamericano de 37 años que fue baleado y muerto por dos policías blancos en Baton Rouge el cinco de julio del año pasado. A pesar de la temática, también se envuelve de un áurea luminosa, etérea, con elegante protagonismo del teclado. Las siguientes, ‘-Naiads, Cassadies’ y ‘Kept Woman’, encarnan la contundencia de los timbres conjuntos de Robin Pecknold, el vocalista y guitarrista, con Skyler Skjelset, el compañero histórico que también hace guitarra. ‘Third of May / Ōdaigahara’ reflexiona sobre la relación entre ambos músicos desde el punto de vista de Pecknold, canción que se deja llevar por una cadencia suave y constante, con los ecos de una tonada marina en los tiempos de las embarcaciones a vela, uno de los grandes momentos del álbum. ‘If You Need To, Keep Time On Me’ presiona la misma tecla lírica, esta vez la relación sostenida en el escenario de los músicos. La arquitectura traza un piano que circunda en espirales, suaves rasgueos, ecos que se acrecientan.

‘Mearcstapa’ ofrece una concepción diferente para lo que habitualmente se entiende como canción-épica, sin recurrir a un coro de estadio, sino creando un ambiente que gana en densidad. ‘On Another Ocean (January / June)’ repite la jugada: dos temas encajados en uno solo con total plasticidad. ‘I Should See Memphis’ remata en sordina, como si un feedback se tragara una voz encajonada en un túnel.

‘Crack-up’, el tema de cierre y que bautiza este álbum de Fleet Foxes, resume el ambiente general, como si la composición describiera el remate de una singladura con arreglos que semejan sirenas para navegar entre la bruma. Hay algo mesiánico en la obra del quinteto pero sin ese resabio incómodo de otros artistas en esa misma página. Los acentos son otros. Música timbrada con fuerza, naturalidad y emoción.

Marcelo Contreras

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