STRENGTH IN NUMB333RS

Fever 333 - Strength in Numb333rs

2019. Roadrunner

"Tienes que luchar contra el poder con el poder". La frase que busca mostrar espíritu combativo es de Jason Aalon Butler, en una entrevista del año pasado a The Guardian. De algún modo es un buen reflejo del perfil de FEVER 333, grupo que él lidera y que busca escribir otro capítulo del rock-rap protesta, ese con letras punzantes en temas de contingencia y música llena de descarga.

Con menos de dos años de formado, el conjunto compuesto por Butler en la voz (ex Letlive), Stephen Harris en guitarra (ex The Chariot) y Aric Improta (baterista de Night Verses) se propuso desde el inicio alzar la voz. Su trabajo inicial, titulado “Made an America”, apuntaba algunos dardos contra Estados Unidos, como por ejemplo en el tema homónimo de ese disco: “Donde aterrizamos es donde caemos (Hecho una América)/ Todos para uno y ninguno para todos (Hecho una América)/ No hay estrellas cadáveres en el bulevar/ Coches de policías, verdaderos asesinos, y aún en libertad”. Con esa fórmula, el trío decide tomar la posta dejada por grupos como Rage Against the Machine o alguno que otro de rap que criticaba a la fuerza policial en los noventa. “STRENGTH IN NUMB333RS” es el título de su segundo trabajo de estudio y primer larga duración que tuvo como productores a John Feldmann de Goldfinger y Travis Barker de Blink-182.

El disco cuenta con 10 tracks, que se mueven entre el rap, el metal, el hardcore, el punk y la electrónica. En este caso, la electrónica es usada con elegancia y es todo un aporte. Una especie de introducción titulada “…” busca dar un inicio explosivo. Una suerte de reportera, en medio de una concentración multitudinaria, le pregunta a un sujeto qué sucede y este responde: "¿Qué quiero que sepan? ¡Quiero que sepan que viene una fiebre de mierda!". Aquello da paso a “BURN IT” (todo acá es en alta, casi como una especie de grito), corte que muestra todo el arsenal del grupo y que alcanza intensidad y buenos clímax. ‘ANIMAL’ y ‘PREY FOR ME/3’ no bajan la fuerza inicial y muestran coros bien desarrollados. Esta última trae un interesante cambio de ritmo apoyado por la electrónica. Aalon Butler se mueve entre el rapeo, gritos estilo aggro y el canto de melodías, a veces recordando a grupos como Linkin Park.

El cantante, de padre negro y madre blanca, aborda en su lírica la temática racial, como en ‘ONE OF US’ donde dice: “Otro en la cárcel, otro joven negro, se parece a mí/ Una ley que no hiciste va a sellar tu destino/ Como si no tuvieras voz, como si no tuvieras otra opción, pero nosotros el remedio”. También se usa el recurso clásico de bandas como Korn, Limp Biskitz o los mismos Rage Against the Machine: bajar el canto hasta casi el susurro y luego subirlo hasta el grito sulfurado, provocando la explosión. ‘INLGEWOOD/3’ es una de las más rapeadas, al estilo Eminem, aunque luego se va poniendo más candente. ‘THE INNOCENT’ vuelve a tomar el tema racial. ‘OUT OF CONTROL/3’ porta otro intermedio interesante con un coro popeado bien hecho, ‘AM I HERE?’ baja la intensidad como una especie de balada y ‘COUP D’ÉTALK’ da un cierre con fuerza bailable.

Pese a que la ecuación de rock-rap protesta no es nueva, FEVER 333 suena fresco. La electrónica es todo un aporte y no satura como en otros casos. Las canciones dejan la inquietud de verlas en vivo. Un disco con mucha potencia y bien logrado. Interesante.

Juan Pablo Andrews

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