Agora

Agora Fennesz

2019. Touch 

Séptimo larga duración como solista del investigador del sonido austriaco Christian Fennesz, uno de los importantes exponentes de la electrónica contemporánea, quien pronto en su carrera dejó atrás la abstracción tan propia del género en los 90, para volver a impregnarla del rostro humano que requería el ambient para nuevamente conectarse con lo espiritual, lo inasible, lo que está más allá del mundo físico. La música de Fennesz evoca los más altos sentimientos, específicamente en esta nueva placa, por medio de cuatro composiciones de entre 10 y 12 minutos de duración, que son verdaderos monolitos: campos de sonido poéticos, líricos y contemplativos, que reflejan hondas dimensiones de la condición humana.  

Como es costumbre, el artista que estuvo en Chile en diciembre de 2018 –lean reseña aquí-, utiliza la mayor economía posible de elementos técnicos para generar su arte: guitarra procesada, laptop y algunos efectos. Una austeridad creativa doméstica, que se expresa en un disco en el que la intimidad es, paradójicamente, el mejor espacio para hallar lo inmenso, lo ilimitado. “La ubicación contribuyó al sonido despojado del álbum. Usé un equipo básico y ni siquiera tuve el valor de conectar todos los efectos e instrumentos que estaban a mi disposición”, señaló Fennesz al comentar sobre el disco, que destaca por ser uno de los más crudos de su catálogo. 

Lo domésticos e íntimo que hacíamos alusión, se hace presente de inmediato con ‘In My Room’, la obra que abre el disco. Una composición del más puro ambient, que va creciendo exponencialmente en belleza y evocando melancolía a raudales. Fennesz combina melodías luminosas con experimentaciones oscuras, generando un diálogo de lucha entre el día y la noche, entre lo brillante y lo ominoso. Le sigue ‘Rainfall’, una pieza más densa y ruidosa, que se construye básicamente mediante tres capas de sonidos superpuestas, formando una tupida urdimbre de sonoridades que, por fragmentos, dejan lo más tenebroso en pos de paisajes más abiertos. Se trata de una lluvia que más parece un diluvio, que una tenue caída de gotas.

‘Agora’ es un constructo de atmósferas espaciales, en la que también hay un debate entre lo luminoso y lo tenebroso, que chocan y se encuentran en una eterna dialéctica musical. No se trata de un discurso sonoro fracturado y agresivo afín con artistas del IDM británico como Autechre o Aphex Twin, sino que Fennesz más bien se comunica con artistas de la electrónica como Brian Eno, Tangerine Dream, Tim Hecker, Eluvium o William Basinski. Algo parecido a la anterior sucede en la última pista ‘We Trigger the Sun’, en la que sonidos que imitan vagamente instrumentos de viento y cuerdas clásicas, se mixturan con mantos electrónicos, que van mutando en intensidad e incorporando nuevas armonías y elementos sonoros a medida que avanza.  

Fennesz firma un disco que en su método creativo es cerebral y pensado hasta en su más ínfimo detalle, pero que exhibe, una vez más, la gran sensibilidad del creador europeo, acrecentando el canon de su magnífica obra.     

Héctor Aravena A.

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