Fe, amor y libertad

Fe, amor y libertad

2017. Música & Entretenimiento/Plaza Independencia

Cuando vienen músicos extranjeros a Chile, suele titularse que "saldaron su deuda" con el país, ¿pero qué hay de la deuda de Chile con sus propios músicos? En 1970, Aguaturbia sacó dos discos homónimos que fueron condenados por una prensa que no entendió las referencias a John Lennon y Salvador Dalí de sus carátulas, cuyas imágenes constituyeron todo el argumento de los periodistas de la época para desacreditar al grupo. Escandalizados por lo que consideraban una provocación, los medios no supieron valorar las cualidades que tenían al frente: una cantante con personalidad como Denise, el equivalente nacional de Grace Slick, y un guitarrista versado como Carlos Corales, básicamente una esponja de rocanrol. La valoración de su trabajo vino mucho después, a través de reediciones de sus álbumes, y devino en su retorno a los escenarios y también en la publicación de libros (una biografía y una colección de fotos). Un tercer disco de la banda era el paso lógico en el proceso de reintroducirlos, y así es como, 47 años después de "Aguaturbia, volumen 2", el flamante "Fe, amor y libertad" aterriza en un Chile distinto al de su juventud. Un lugar un poco menos mojigato y más capacitado para apreciar su aporte al patrimonio cultural.

Contemplamos la historia en movimiento al escuchar a Aguaturbia, activos en el 2017 bajo la misma filosofía hippie de hace casi medio siglo, tal como denota 'Si lo sabes todo', una canción que aboga por el misterio como un componente central de la vida y que contiene frases como "sin amor no podrás estar / no creas que no hay para ti / sin amor no estarías aquí / no te llegaría mi voz / no te llegaría mi sentir". De forma instintiva, el grupo tiende a ese tipo de enfoque en sus letras; es más, "Fe, amor y libertad" se desglosa conceptualmente en el tema homónimo y la consigna ampliada resulta ser "fe por la vida / libre por siempre / amor por la humanidad". Sin embargo, 'En mi lugar', una canción en la que una mujer le expresa su justificado descontento a su pareja, certifica que tienen los pies sobre la tierra. Contingente, Denise se dirige a un hombre y le dice "quisiera verte embarazado / y tal vez discriminado / un poquito acosado / a veces acorralado / sí, quisiera verte en mi lugar / a ver si mañana tú me quieres más".

Impresiona el nivel de conservación de la pareja que lidera Aguaturbia. En 'Insostenible', Denise interpreta el blues con un fuego que lo quema todo, de hecho, pareciera que ella misma se está derritiendo mientras canta. Y Corales, por su lado, se desata: aparte de explayarse en un encendido instrumental ('Oh My God Boogie'), su gama expresiva abarca tintes muy diversos, desde Jimi Hendrix Experience ('Aún nos queda tiempo') hasta los Shadows ('Blueslero'), todos manejados con una pericia que deleita. Asombra darse cuenta de que, entre los dos, poseen conexiones con nombres del árbol genealógico de la música chilena tan remotos en el tiempo como Los Jockers o Panal, y que pese a su veteranía, ninguno de los dos evidencia desgaste. Sería una injusticia comparar la urgencia de sus discos setenteros con un álbum como éste, que llega prácticamente como un regalo, pero nadie podría decir que a "Fe, amor y libertad" le falta vitalidad. Lo que más tiene Aguaturbia es energía. Muchos de sus colegas más jóvenes podrían tomar nota. Como siempre, ejemplares. Un tesoro nacional.

Andrés Panes