Darkness In A Different Light

Darkness In A Different Light

2013. Inside Out

 

Afortunadamente en el mundo del Metal Progresivo no todo es Dream Theater, y el regreso discográfico de la fundamental banda norteamericana Fates Warning (agrupación que fue influencia directa en los inicios de DT), luego de un largo silencio de 9 años, viene a refrescar la escena con un álbum sencillamente magnífico, dueño de una musicalidad que puede ir del Metal más matemático de relojería suiza, hasta un abanico de melodías que sorprenden por sus delicadas sutilezas y comercialidad manifiesta al oído.

 

Cada disco de los Warning es una postal del momento en que fue compuesto, una obra atemporal que puede ir al pasado o renovarse en el futuro en cuanto a sonidos, por ello, no hay dos discos iguales en la discografía de la banda. Es la mente febril de su genio y líder, el guitarrista Jim Matheos, el que marca la pauta con sus composiciones únicas y distintivas, siempre acompañado por la voz súper expresiva de Ray Alder, y en esta ocasión cimbrando el regreso del guitarrista Frank Aresti, actor fundamental en los mejores años de la banda. Junto a ellos se mantiene el sempiterno y tremendo bajista Joey Vera (Armored Saint, Anthrax), y debuta en una producción discográfica (porque ya era miembro de la banda hace cinco años) el portentoso y extraordinario Bobby Jarzombek, quien reemplaza con una performance estelar a Mark Zonder. El propio Jarzombek comentó que para esta grabación el jefe Matheos le dio absoluta libertad para crear sus patterns de batería, por ello la interpretación del baterista oriundo de San Antonio, Texas (y baterista además de Riot, Halford, Spastik Inc y Sebastian Bach), resulta uno de los puntos altísimos del nuevo disco.

 

Con una gran y distintiva portada que nos muestra el origami de un pájaro, ‘One Thousand Fires’ inicia la placa con furia y rabia marcial, un tema prácticamente de Math Metal, pero con la suficiente cuota melódica para tocar la fibra emocional. La base rítmica de  Vera y Jarzombek es impresionante, y la dualidad de las guitarras de Matheos y Aresti rescata lo mejor de un tándem que supo grabar en discos inolvidables como “No Exit” (1988), “Perfect Symmetry” (1989), “Parallels” (1991) e “Inside Out” (1994), sus mejores momentos y precisamente la melódica y pegadiza ‘Firefly’ recuerda al estilo de esos discos, con toda esa grandeza en los arreglos que siempre ha caracterizado la riqueza musical de FW. Sin duda un gran tema como single.

 

‘Desire’ se adentra en terrenos mucho más oscuros y densos, donde la banda pasa de la tranquilidad a la marcha con sólo un cambio de ritmo de una abismante fluidez. ‘Falling’ es una pequeña intro acústica sólo con guitarra y voz, que pone un dejo nostálgico antes de que arremeta con todo ‘I Am’, un track en una vena progresiva moderna a lo Tool, que demuestra que la banda deja la puerta abierta para absorber influencias contemporáneas. ‘Lighthouse’ es un interludio o contrapunto bastante opresivo, donde el que destaca es Alder con su registro actual más grave y poderoso, no tan agudo como antaño.

 

En ‘Into the Black’ las guitarras con slide del comienzo suenan como si David Gilmour de Pink Floyd alguna vez hubiera tocado Metal. Los solos que se marcan aquí Matheos y Aresti son de antología. ‘Kneel and Obey’ es un Heavy Metal purista, más simple y directa nos entrega una contundente dosis de poder. ‘O Chloroform’ mantiene la onda metálica, pero en este caso en una vertiente más melódica que precede al gran capítulo final, la titánica y magnánima ‘And Yet it Moves’, un track de largo aliento que supera los 14 minutos de duración con su impronta neoclásica al comienzo, para pasar luego a una multitud de cambios de ritmos y ambientes, donde el concepto musical “Progresivo” sale a relucir en toda su amplia magnitud.

 

Es difícil encontrar las palabras y adjetivos adecuados que le hagan justicia a una mera descripción verbal de un disco cuando tenemos tanta y tan diversa calidad musical para explorar y experimentar, por lo cual, la mejor recomendación para descubrir en todo su esplendor esta “oscuridad con una luz diferente” sería conectar los fonos y dejarse llevar en un viaje sin destino conocido. No dejan de impresionar también aspectos de cómo Jim Matheos logra plasmar un álbum que se diferencia ampliamente de su anterior entrega, el proyecto Arch/Mateos y el gran álbum “Sympathetic Resonance” (2011), o cómo Bobby Jarzombek tiene un sonido de batería único y reconocible para cada banda donde toca, ya sea Halford, Riot o Fates Warning. Sin duda, un gran y esperado regreso que pone una nota de renovación y frescura en la escena.

 

Cristián Pavez (twitter: @Crissaxis)

 

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