Exister

Exister

 

2012. Rise.

Para Hot Water Music, el factor del tiempo se transformó en un arma de doble filo. Si bien tenían a su favor la madurez musical que cada uno de sus integrantes logró desarrollar durante este extenso receso, las expectativas por lo nuevo de los oriundos de Gainesville les podría pasar la cuenta. Claramente “Exister” (2012) no es una nueva declaración de principios, sino la refundación de un sonido que pareciera querer volver a los 90’s y que intenta recuperar los años perdidos.

 

A lo largo del disco, la dualidad sonora se deja ver claramente. Chuck Ragan (voz/guitarra) y Chris Wollard (voz/guitarra) no logran esa unión melódica a nivel vocal que tanto destacó en sus trabajos anteriores.  Ambos se ven relegados a protagonizar canciones de manera independiente, dejando de lado los gritos desgarradores de Ragan para dar paso al estilo más temple de su proyecto en solitario. El mismo hecho de que los miembros de HWM hayan comenzado a trabajar por separado para el nuevo LP, altera de manera positiva el resultado final con una fluidez digna de admiración.

 

Y es que ese cambio en el sonido no es sinónimo de fracaso, al contrario: se deja sentir el paso de los años a través de la banda, dotando de experiencia y cierta frescura a los variados riffs sureños que tanto han dominado últimamente el mainstream. Así se hace necesario destacar ‘Wrong Way’, ‘Pledge Wore Thin’, ‘No End Left on Sight’ y el excelente trabajo de Jason Black en las líneas del bajo para ‘Drag My Body’.

 

La aplanadora musical que se manifestaba en “Caution” (2002) también se hace presente en ‘Mainline’ y ‘Boy, You're Gonna Hurt Someone’, inyectado de potencia el álbum, el cual va decantando a medida que pasan los tracks. ‘Drown in it’, ‘The Traps’ y ‘Paid in Full’ acercan más a la banda a un prolijo post-hardcore, donde se evidencia la producción de la leyenda Bill Stevenson. ‘Exister’ logra su cometido a cabalidad, perfilándose como el tema más contundente del disco.

 

Los ocho años  de inactividad de Hot Water Music, dejando de lado los shows realizados durante el último tiempo a lo largo de EE.UU, dotaron de suficiente inteligencia para que el regreso no se convirtiera en decepción. Si bien el elepé no va a dejar muy felices a los nostálgicos de “Fuel For The Hate Game” (1998), este disco es el mejor resultado que podían esperar, tomando en cuenta  el nuevo panorama de la escena. Vuelven como viejos sabios del punk, dando cátedra del que sonido adquiere otro matiz con el pasar de los años.

 

Nicolás Pereira

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