Everyday

Everyday
2000. RCA

Para el tiempo del "Before These Crowded Streets" (98) mi interés por la Dave Matthews Band había decrecido en la medida que su receta folk-acústica, rock suave se hacía más evidente en pos de un objetivo, lograr masividad. Y si que lo hizo, pero también mis prejuicios me nublaron ya que el recorrido de esta agrupación no se puede explicar tan fácilmente como que Dave Matthews Band se tentó con el dinero y se vendió. Con Matthews y su música estamos frente a otro tipo de fenómeno. Es como decir que en algún momento Sting se haya vendido. Eso no fue así; como yo lo veo, el ex The Police perdió la virulencia, el punk de sus años en The Police y luego fue evidente que estaba haciendo música para gente "madura". Me daba la idea que quizá Matthews, a menudo comparado con Sting -por lo meticuloso de sus composiciones- se estaba convirtiendo en un tipo que sólo escucharían los "adultos aburridos, medio avinagrados".

Pero me reconozco fan de este tipo y su banda, por lo que ahora igualmente me encontraba a la expectativa de su anunciada nueva placa... preparado para defraudarme, en todo caso. Tengo una cuestión afectiva con este grupo, encuentro que músicos de este calibre le hacen mucho bien a la nueva generación de instrumentistas dentro del pop-rock. Me recuerdo de Matthews con la filosofía del festival HORDE, algo de hippie, mucho de jams e improvisaciones y virtuosismo instrumental. Técnicamente la banda nunca había perdido esas cualidades, fue sólo que el tipo se había convertido en una estrella del rock y yo no lograba hallarle el sentido a eso v/s el Dave Matthews de mediados de los 90, nacido y criado a fuerza de tocar incansablemente en campus universitarios a lo largo y ancho de los EE.UU. Y quizás como lo veo ahora, Dave Mathews nunca ha llegado a ser una GRAN estrella del rock -de esas que venden 10 millones de copias de un solo disco-, ni tampoco un fenómeno del momento -afortunádamente- a la Hootie and the Blowfish. Eso si, Dave Matthews Band sigue siendo una anomalía de esas que sólo pueden suceder en Norteamérica. Una serie de hechos en la carrera de este grupo de Virginia, apuntan a la dirección de Grateful Dead y sus discípulos, Phish. Algo de culto, pero "masivo". Ni tantos millones de discos vendidos, pero actuando en estadios repletos.

Este "Everyday" no es cualquier día para Dave Matthews Band. Es sabido que los tipos trabajaron "el doble" para regresar con esta placa 2001, las conocidas sesiones con el productor de siempre, Steve Lillywhite y luego la asistencia definitiva del Pop-Master detrás de Aerosmith y Alanis Morrisette, Glenn Ballard. Prejuicios aparte en esta ocasión... quiero tratar de entender esto. Este es un disco que suena muy bien, Ok. Aquí hay tipos que están tocando un kilo, Ok. Un álbum que siendo suave, tampoco apesta a viejo, Ok. Aquí hay groove, muy bien... eso es lo importante. Pareciera que Ballard convenció a DMB de tocar más eléctrico, de ir tras la consecución de un "álbum rock" en todo el sentido gringo de la acepción. O será que esta muy bien ordenado, en lo transcurrido durante las 7 primeras canciones escuchas una secuencia lógica de temas agradables, con onda infecciosa y hasta con peso. Everyday se extiende a lo largo de 12 canciones en las que por momentos se siente de sobremanera el rock adulto a la Santana o Sting, pero más power, más convincente. Los ejemplos son la dinámica 'Dreams of our Fathers', la misteriosa 'What You Are',y las más atmosféricas 'Fool To Think' o 'Mother Father'. Cuando hablamos de Sting, no quiero citar la frescura de sus inicios sino la madurez de Ten Summoner's Tales y en lo de Santana no quiero decir Abraxas, sino Supernatural.

Puntos altos hay varios 'I Did It', discordante y teñida de psicodelia, eléctrica, pesada y pegajosa. A diferencia de lo que es el grupo en vivo, contexto en que los temas se llegan a extender -tediosamente- por 8 minutos, en "Everyday" DMB va directo al punto y deja completamente satisfecho. Siempre están en ellos las luces del folk rock medio jazzy y la elegancia de épica pop en temas como 'When the World Ends', que recuerda a 'Trippin Billies' del Crash y luego la suavidad de 'The Space Between', que se extiende hasta las vibras de 'If I Had It All'. 'Angel' sería probablemente otra elección lógica de single, con un coro dulzón pero memorablemente dramático. Y hablando de la motivación de esta placa, el himno sudafro-americano 'Everyday' viene a aclararlo con su super cliché "Todo lo que necesitas es Amor". Pero al mismo tiempo ¿no es esto verdad? A estas alturas caigo en cuentas de la esterilidad de tratar de describir todos los temas, sólo hay que escucharlo.

Dave Matthews Band no se habrá reinventado a la manera de U2 o R.E.M., pero ciertamente ha dado un paso hacia delante -madurando- la experiencia de estos últimos años se refleja en evolución. Sin perder su ambición de tocar como grandes músicos, la de hilar fino, la música de DMB se articula en torno a la simpleza de un puñado de melodías y letras, que en ocasiones son objeto de complejos arreglos. El tipo tiene simples deseos de comunicar a través de su música buenas intenciones y el apuntar con esta sensibilidad a las masas es digno de alabarse. No puedo descalificar a Dave Matthews Band aclarando que este es un disco complaciente y comercial. Claro que lo es... y siempre estuvo supuesto a serlo. Pero hay muchas cualidades de rock en "Everyday"; una de ellas es que para que te llegue debes escucharlo a todo volumen.

Alfredo Lewin

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