Lumisphera

Estados Alterados

2018. Independiente 

Durante tres décadas Estados Alterados ha sido un nombre ligado a la diversión y la vanguardia musical. Su aparición se dio en la golpeada Medellín de los años ochenta, sin embargo la banda se puso al margen de la agresiva música que retumbaba entonces en la ciudad. Apelando a nuestro idioma y devotos de Depeche Mode, The Cure y Duran Duran se abrieron paso. Luego de tocar hasta el cansancio ‘Muévete’ en desbocadas fiestas entraron a los años 90 con un aire más sombrío y propio. Su historia se sigue contando hasta hoy. 

“Lumisphera” es el título de la sexta producción de Estados Alterados. Tiene el concepto de la luz como generadora de sonidos. Dicha idea está expresada en las artes del disco, con presencia de material fotográfico de archivo. Libres de ataduras con algún sello disquero, los músicos trabajaron este material en la ciudad de Los Angeles junto al productor estadounidense Amir Derakh —recordado por su labor con los industriales Orgy—. El proceso de pre-producción y grabación tardó un año. Al final quedaron siete cortes prensados en formato vinilo. 

La dupla del cantante Elvis Sierra y el baterista Ricardo Restrepo encontró inspiración en un llamativo artefacto de luz que sirve para hacer música y tiene protagonismo en sus conciertos. “Lumisphera” brinda capas electrónicas, cambios de ritmo y esa sensibilidad pop por la que es reconocido el grupo. Es importante mencionar la participación de la teclista Natalia Valencia y el bajista Felipe Carmona, nuevos músicos a bordo. 

El disco se desenvuelve en el campo electrónico, con interesantes matices vocales que dan riqueza a las composiciones. Sin estar alejados de sus raíces pero con una producción bastante moderna, Estados Alterados ambienta su discurso, uno muy decaído ante la xenofobia, las mentiras, y el control sistemático. 

Inicia ‘Bendiciones’, una canción de carácter con un mensaje bastante claro. Por su parte ‘Pueblo’ expone las calidades más orgánicas de la producción, con un coro bien trabajado y sutiles arreglos la convierten en una de mis favoritas. Más adelante ‘Miedo’ explora el alcance de las “fakes news” como herramienta de manipulación. 

‘Caín’ es una tema con una estructura un tanto distinta. Comienza con beat aletargado para pasar a agitarse y  sumar ecos con reverberación. Una pieza hiper-pop que por su extensión se torna algo almidonada.

Los Estados Alterados de oscuridad y lámparas neón aparece en ‘Animal’, un corte digno de introducir alguna serie de TV. Posee un aire retro-futurista, y en el la banda consigue dar la sensación de acecho urbano… ‘Mantra’ por su lado cumple su propósito. Un viaje de secuencias marchantes, teclados y juegos vocales. Nada mal. 

El disco cierra con ‘Like’, falsetes narran la mecánica de las redes sociales construyendo una pieza simpática, pegajosa y que reafirma el diverso lenguaje musical que emplean los paisas. 

Estados Alterados ha mantenido la vara de su calidad artística bien alto en todo este tiempo de ires y venires. Probablemente menos ambiciosos en cuanto a concepto y forma con respecto a su disco antecesor, “Intruso armónico” (2014), estas nuevas canciones resultan cautivadoras en su poco menos de media hora de duración. 

Sea que se esté familiarizado o no con el legado de la banda, aquí hay razones para escuchar el color de su luz, el sonido de su alma misma. 

Alejandro Bonilla Carvajal      

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