Enslaved

Enslaved

2012. Roadrunner

 

Voy a ser sincero, hace algún tiempo ya le había perdido la fe a Soulfly, pero al escuchar este disco debo reconocer que Max Cavalera me tapó la boca. “Enslaved” es un disco brutal, denso y muy inteligente en la manera de recuperar esa esencia death metal de sus otros proyectos. Y es que últimamente Max se ha vuelto a encontrar con esos sonidos que alguna vez lo llevasen a la fama, no tan sólo acá en Soulfly, sino que también en Cavalera Conspiracy y sus placas debutantes, que ya había dado indicios rotundos de buen death con influencias thrash.

 

Este disco se aleja bastante del groove metal que solíamos escuchar en sus anteriores álbumes, para destrozar nuestros oídos con riff potentes y un Max que cada día está cantando mejor. A esto debemos sumarle la incorporación de dos nuevos músicos: Tony Campos (Asesino, Prong, Ministry, Static-X), quien vino a reemplazar a Bobby Burns en las cuatro cuerdas; al igual que David Kindade (Borknagar), que tomó el lugar dejado por Joe Nuñez en la batería.

 

El desempeño de las nuevas contrataciones es fantástico. El bajo de Tony entrega una envoltura estridente en todo momento, sumado a la potencia y hits disonantes de David que conforman una sólida base para las guitarras del eterno Rizzo y el increíble Max. ¿Invitados? Claro que sí… más adelante los nombraremos.

 

El disco parte con ‘Resistance’, intro de toques tribales y orquestaciones infernales que dan comienzo a la masacre sónica de las guitarras y voz aguerrida de Cavalera. Sin piedad, arremete el single ‘World Scum’, con un invitado de lujo para poner voces más graves; se trata de Travis Ryan de Cattle Decapitation, quien justifica su ingreso con un acelerado duo con Max. Excelente tema, de muchos cambios, estados anímicos disímiles, que si bien no se introducen fácil en tu oído, si te dejan una sensación de atropello… y eso que vamos recién en el principio.

 

De estrictos toques thrash se presenta ‘Intervention’, una canción que fácilmente se te quedará en la retina, sobre todo por su ritmo moshero que a ratos se pone muy denso e introduce unos ruidosos solos sobre las bases death. Pedazo de canción que lentamente da paso a ‘Gladiator’, tema que estuvo dando vueltas en Internet por algún tiempo y que confirma ese thrash metal que se apodera completamente de esta canción (especial para ser tocada en vivo). ‘Legions’ es otro tema que va en esta tónica, quizás más melódico y rápido que el anterior, pero con la misma energía de unos solos de guitarra con un efecto muy especial, haciéndolos sonar como si estuviesen bajo del agua y con mucho reverb.

 

Uno de los mejores tracks de “Enslaved” lo encontramos en ‘American Steel’, una canción que tiene una impronta muy rítmica, pero potente; aludiendo nuevamente al thrash para sostener ese ritmo tan elocuente. Las voces de Max están a otro nivel, muy atingentes con la base de sus compañeros que a ratos cambia de ritmo para crear mid-tempos de lujo. Gran canción que precede a otro de los temas con invitado, ‘Redemption Of Man By God’, que se engalana con la presencia de Dez Fafara (DevilDriver, Coal Chamber) en una composición que parte muy densa, con unas guitarras que inducen lentamente a un trance que desemboca en un mosh de aquellos. Velocidad justa, fantásticos juegos vocales y un final de campanas estridentes para una canción que no puede faltar en un setlist en vivo.

 

¡¿WTF?! Que pedazo de intro tiene ‘Treachery’, la canción más vertiginosa de todo “Enslaved”, que además consta de unos bajos insolentes y guitarras perfectamente afiladas. Otro de los puntos altos de este disco, sobre todo por esa parte intermedia de tintes doom, solos emotivos y baterías salvajes, como para obligarnos a decir que este disco tiene realmente de todo… y es la más pura maldita verdad.

 

Y si querían más diversidad, sin temor se atraviesa ‘Plata O Plomo’, una canción de toques chicanos a lo Brujería: esa de historias de dinero, balazos y drogas. Claro, no iba a ser de otra manera, si esta canción está dirigida a uno de los narcos más grandes que ha tenido Sudamérica… el colombiano Pablo Escobar, quien impuso la ley de la “Plata o Plomo”, que no era más que aceptar el dinero o llenarte de balazos. Por ahí también se justifica ese toque más latino, con guitarra acústica y letra en portugués-español (la única del disco).

 

En la parte final del CD aparece la intensa y oscura ‘Chains’, mucho más death metal que el resto y con ese toque Groove que recuerda a las primeras placas de la banda. Una canción de perspicaces cambios de ritmo en los más de siete minutos de duración… casi una síntesis de los que es “Ensalved”. Y para finalizar, ‘Revengeance’, el tema donde Max se da el gusto de invitar a sus tres hijos: Zyon en la batería, Richie en las voces e Iggor en la guitarra, quien además de tocar, también fue partícipe de la mitad de la composición de los riffs de esta canción. Es increíble pensar que hace “tan poco tiempo” escuchábamos los latidos del corazón de Zyon al principio del “Chaos A.D.” de Sepultura, y ahora nos está rompiendo los oídos con sus hits. La verdad es que como padre Max debe estar más que satisfecho; y como seguidores de la banda, sólo debemos tener claro que hay Cavalera para rato.

 

Como bonus nos encontramos con la densa ‘Slave’, la experimental ‘Bastards’ y la instrumental ‘Soulfly VIII’, esta última adhiriéndose a la saga que siguen desde el primer disco… que gran tema para cerrar: llena de sensibilidad, percusiones, violines y hasta toques de guitarra a lo The Edge de U2. Sinceramente, y con respeto a los fans más clásicos, creo que esto es lo mejor que ha mostrado Soulfly en toda su carrera. Un disco intenso que se despega ostensiblemente de sus predecesores, confirmando este revival de una de las bandas más intensas de la historia del metal… como no iba a ser de otra manera, si liderando está nada menos que Max Cavalera, una verdadera institución del género.

 

Rodrigo Bravo Bustos

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