Elva

Elva
2002. Interscope

Cuarto trabajo de esta agrupación norteamericana que no sólo nos entrega aquel pop punk muy de moda por estos días -y que es parte de su curriculum-, sino que también combina distintos elementos cercanos al reggae, con ritmos más acelerados y rockeros y lo que es fundamental en la placa, harta melodía, con coros pegajosos y fácilmente recordables. Esta agrupación formada por Scott Russo en voz, Rob Brewer y Steve Morris en guitarras, el baterista Wade Youman y el bajista Pat Kim, regresan, luego de su álbum homónimo editado en 1998, con 17 temas que, como decía, van desde lo más melódico, pasando por algo medio pop, hasta llegar a algunos toques un poco más extremos, pero que de todas maneras no dejan de lado las melodías ni aquellos sonidos que rápidamente quedan registrados en tu mente. Por eso, luego de escuchar el disco y después de leer algunas referencias de la banda que indicaban que su estilo era cercano al punk melódico, la pregunta era incuestionable: ¿Dónde está el punk?

Claro, porque si bien nos encontramos con guitarras distorsionadas, algunos buenos riffs y cambios de ritmo, lo central en las 14 canciones -las tres restantes no superan el minuto y sólo son conversaciones- son los coros, pegajosos y gancheros, que no escatiman en recursos para quedarse en la memoria. En este sentido, podemos escuchar en varios tracks del álbum, por ejemplo en 'Babalon', esos "oh, oh, oh", especiales para ser cantados por el público. Todo esto lo apreciamos en temas como 'Sound Siren' -un tema bien Green Day-, 'Seein' Red' y 'Geronimo' que combinan partes melódicas y lentas con coros más fuertes y explosivos, o los tracks que de frentón son más reposados como la deprimente 'Rest Of My Life' o 'Elva', que incorpora secciones acústicas y una guitarra sutilmente distorsionada.

Pero bueno, de todas maneras a quien le guste esta onda bien ganchera y taquilla -que no me atrevería a llamarle punk-, este disco no los dejará indiferente, porque cumple su objetivo y entretiene a medida que pasan los cortes. Así, de igual forma hay momentos destacables en esta producción, como en la más rockera 'Blame It On Me' o los cambios de ritmo de 'Hellborn' o la entrada de 'Babalon', pero que no alcanzan para hacerle contrapeso a las partes melódicas -que aparecen a lo largo de toda la placa- y a los coros que te atrapan y que podrían hacerte tararear inmediatamente la canción.

'How You Feel', con una intro bien reggae, 'Mean Girl' -tema que abre el disco-, 'Actress, Model...' o 'Evolution', cada una en su onda, siguen este denominador común lleno de juventud y alegría expresada en letras y músicas que se digieren al instante. Para los seguidores de estas nuevas corrientes -con algo o bastante de pop en él-, será una buena alternativa para refrescar sus oídos, porque este trabajo destaca por ser bien variado e incorporar distintos elementos al sonido final de la banda. De todas maneras, los mejores pasajes de la placa están en los tracks que tienen más peso; sin embargo, es la propia voz de Russo la que se encarga, a ratos, de restarle aquella mínima potencia que requieren, a mi juicio, estos temas.

Rodrigo Carvajal U.

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