Elixirs

Elixirs
2008. Neurot Recordings
 
Siguiendo la más pura tradición del rock de cámara inaugurado por bandas clásicas como Univers Zero y Art Zoyd, pero también con claras influencias de la zeuhl music con referencias en Magma, Ruins y el período más obtuso de King Crimson, la banda experimental británica, regresó con otra muestra de que son una de las experiencias musicales de hoy en día, más importantes para la continuidad de la rica historia de la vanguardia europea.
 
Surgidos a mediados de los 90 y liderados por el multi-instrumentista y compositor Daniel O’Sullivan, en sus ocho discos, el conjunto ha logrado imponer su propia visión de la música experimental, a través de una particular deconstrucción del jazz más agresivo (Miles Davis eléctrico), el krautrock a la Popol Vuh y el rock progresivo de avanzada, también conocido como avant-prog.
 
Producido por el destacado músico Antti Uusimaki y la misma banda, “Elixirs” está compuesto por cinco densísimas composiciones, que van desde los tres a los 16 minutos de duración. En todas ellas, el grupo estable formada por O’Sullivan –teclado, bajo, piano, guitarra, sintetizador, voz, procesos electrónicos, etc- y el dotado percusionista Dave Smith, aciertan en desarrollar, modernizar y hacer suyo un lenguaje estilístico, que aunque con claras raíces históricas, de una autenticidad necesaria en el panorama musical actual.
 
Con la invitada Sara Hubrich en violín y viola, el disco abre fuegos con toda la sensación de encierro y sensibilidad tenebrosa de “Jeweled Turtle”. Una base minimalista impávida, sirve de base para los trazos sonoros trágicos aportados por las cuerdas, en un apabullante cruce entre rock in oposittion y ambient noise. Las capas melódicas se van sumando en una tupida muralla sónica, que combina con pasión los más variados instrumentos acústicos, eléctricos y electrónicos, en una pieza de 13 minutos, que subjetivamente, convoca tanto tristeza y angustia como  remembranza de un ritual arcaico.  
 
“Arthur, Elsie And Frances” es tal vez una de los tracks más dinámicos y rockeros del álbum. Caracterizado por sus múltiples quiebres, síncopes y alteraciones armónicas, la pieza consigue atrapar al oyente a todo instante, gracias a sus variaciones que van desde lo sutil de la guitarra acústica, pasando por pasajes volátiles de electrónica espacial, hasta llegar a violentas arremetidas de chamber rock.
 
Con “Twisted Stems: The Heliotrope” no sólo se produce un giro musical en el disco, sino que también, en la trayectoria musical de la banda. Con el inclasificable cantante y guitarrista inglés Alexander Tucker en la voz, Guapo despliega una composición, que al contrario de sus típicos temas de cambios inesperados y enérgicos, se caracteriza por su languidez psicodélica y calma, que casi se difumina en una especie de rezo. Los instrumentos son interpretados con delicadeza y aunque la pieza es plana en cuanto a ritmo, es rica en mantos de sonido que entran y salen mientras avanza el tema. 
 
En la secuela, “Twisted Stems: The Selenotrope”, el piano es la guía de una extravagante pieza musical, que se hace más fantasmal con la presencia perturbadora de la cantante, tecladista y compositora avant, Jarboe.  Dos temas que dan cuenta de una faceta nueva en la banda.
 
“The Planks” es una pieza de transición, donde O’Sullivan en guitarra eléctrica y Smith en batería, interpretan una melodía de rasgos orientales. Pero esta es sólo la introducción para los 15 minutos 40 de “King Lindorm”. Una obra tétrica, cargada de oscuridad y sensación de tiempos remotos, que también, tiene el mérito de reflejar a cabalidad ese estilo y sonido tan compacto y plagado de recursos musicales de Guapo. Junto a “Five Suns” de 2004 y “Black Oni” de 2005, “Elixirs” completa una trilogía discográfica potente, que ha tonificado el rock experimental en el viejo continente.
 
Héctor Aravena A.
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