IV Part II

IV Part II

2014. Down records

Hace tiempo que la etiqueta de “supergrupo” no le sienta bien a Down. Los comandados por Phil Anselmo han trabajado por más de 23 años para crear un sonido distintivo que demuestre que la agrupación funciona como una unidad y no como una confluencia de personajes derivados de otras bandas, aspecto que han desarrollado a cabalidad.

Es por este mismo trabajo que los oriundos de Nueva Orleans siguen avanzando a pesar de la partida de dos componentes importantes como el bajista Rex Brown en 2011 y el guitarrista Kirk Windstein en 2013. Esta vez, las seis cuerdas pasan a las manos del ex-Crowbar Bobby Landgraf y se unen al tándem conformado por Phil Anselmo, Pepper Keenan, Andy Bower y Patrick Bruders, bajista de la banda desde 2012 para dar forma a Down IV Part II.

A simple vista, se podría pensar que esta nueva entrega es nada más que la continuación de IV Part I - The Purple EP, pero esa apreciación es demasiado acotada para un trabajo musical en el que las diferencias se perciben desde la primera vez que se escucha. La canción encargada de abrir los fuegos, 'Steeple', traza inmediatamente una línea divisoria entre las dos placas y sumerge al auditor en una atmósfera mucho más doom que todas las que escuchamos en The Purple EP. La voz gutural de Phil Anselmo y la potencia bestial de los primeros segundos de la canción dan paso a un riff colosal de factura mucho más stoner, probablemente uno de los mejores en el repertorio de la banda. La velocidad y brutalidad de este primer corte es el principio perfecto para un EP que no tiene momentos bajos.

'We knew we knew him' y 'Hogshead/Dogshead'  transitan por un camino que mantiene las sonoridades a las que Down nos tiene tan acostumbrados. Ambas composiciones están respaldadas por guitarras neolíticas que recuerda al aplaudido NOLA, debut que golpeó la escena del rock hace casi 20 años.

Por su parte, 'Conjure', es uno de las canciones más atractivas del EP, no sólo por su duración, que supera los ocho minutos, sino que por mantener la escuela que inició Black Sabbath en los años 70. Aquí, Down bebe libremente de la influencia de los ingleses siguiendo todos los mandatos de la biblia Sabbathica al pie de la letra: densidad sonora, cambios de ritmo y sonidos oscuros.

Ya casi en el final, 'Suffer’s years' se desmarca del resto de las canciones inmediatamente con su ritmo más rápido y directo en donde toda la atención gira en torno a Pepper Keenan y el riff principal de la canción que se queda grabado en la cabeza desde el primer momento. Una de las que no puede faltar en ningún setlist de la banda desde ahora.

La extensa 'Bacchanalia' es la encargada de bajar el telón. Los sonidos del doom se vuelven a apoderar de la placa con esa distorsión opresiva y compleja, pero que desemboca en un final acústico muy bien logrado. A pesar de que la unión entre lo acústico y lo eléctrico no es nueva en Down, encaja muy bien como conclusión a una placa que en seis corte resulta ser más demoledora que su antecesora.

Down nos demuestra una vez más que es una máquina imparable y que  siempre pueden superarse a sí mismos. La experiencia que han adquirido, lejos de los fantasmas y expectativas que puede provocar el hecho de venir de dos agrupaciones tan grandes en la escena metalera noventera como fueron Pantera y Corrosion of Conformity, han hecho que la banda se mantenga viva por sus propios medios sin importar los cambios que sufran. Down IV - Part II habla de una banda que se supera en cada entrega y se mantiene fiel a su legado a punta de garra y buenos riffs.

Pablo Cerda
 

 

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