The Diary of a Raven

The Diary of a Raven

2018. Clang

La obra de Silvio Paredes en solitario ofrece una saludable distancia estilística de su más reconocido trabajo: Electrodomésticos. La sinergia que se forma al momento en que el bajista y stickista une fuerzas con Carlos Cabezas es completamente única, inclasificable. No obstante, sus esfuerzos por separado también recogen esa característica y por lo mismo, es que es siempre sorprendente enfrentarse a sus trabajos en solitario o, al menos en otros contextos.

La predilección de Paredes por las máquinas es bien conocida, no sólo por su militancia en Electrodomésticos. Tanto en Los Mismos (junto a Gabriel Vigliensoni y Cuti Aste) como en “KAU”, su primer trabajo solista propiamente tal, Paredes decantó por la música electrónica como método de expresión, aunque en distintas esferas: si en Los Mismos el colectivo lanzaba composiciones como elementos insertos dentro de una discursiva electrónica-pop, en “KAU”, Paredes, a través del Chapman Stick, realizó un interesante –y, diría, casi fortuito– proceso de deconstrucción de la canción tradicional chilena. En ambos casos, sin embargo, la música electrónica era más un medio que un fin.

Afincado hace un par de años ya en Inglaterra, específicamente en la localidad de Bath, el músico chileno se enfocó de lleno a la creación a través de máquinas y samplers, dejando en un cuarto plano o, lisa y llanamente, inexistentes a sus compañeros anteriores de viaje: su bajo Yamaha y el Chapman Stick. Su vinculación, claro está, con el sello danés Clang, también es fiel representativo de este viraje: la especialidad de esta casa discográfica es, precisamente, la electrónica.

Silvio Paredes destaca dos cosas de “The Diary of a Raven”: que en comparación con otros discos de Clang, este es un trabajo de electrónica más tradicional y, en un segundo aspecto, muestra un retrato de la inspiración ejercida por estas aves en su vida en Inglaterra, a quien cataloga como sus “compañeras de caminatas”. Quizás por ello es que la estructura de este trabajo sea de carácter conceptual en el que cada una de las nueve composiciones representa un supuesto momento en el día a día de esta ave.

Aunque alejado de los cánones rockeros –de los que claramente Paredes tampoco fue muy cercano– en “The Diary of a Raven”, el nacional muestra varios recursos más que interesantes. Sus años al mando de un instrumento rítmico como el bajo eléctrico quedan en evidencia en cómo los beats fundacionales van generando crudos y fuertes cimientos para sus composiciones. Se puede apreciar en ‘Pajarraco!’ y en ‘Cloudless’, sobre todo. Asimismo, las distintas experiencias e influencias de Paredes pueden descubrirse en cortes como el inicial, ‘Jumping the Cliff’ y ‘The Nest’, uno de los más interesantes de este disco. Y al final, en ‘Raven Dance’, Paredes decanta por la electrónica más “tradicional”, con beats bailables y acelerados.

Pese a que no es como los demás, el “The Diary of Raven” de Silvio Paredes es, sin dudas, un interesante trabajo que obliga al auditor a dejar de lado los prejuicios. Si bien es electrónica, repetidas audiciones revelan mucho más dentro de las canciones que elaboró Paredes para este proyecto y sin dudas, cada una de estas, como capítulos aparentemente inconexos, van tomando forma para construir este diario de vida que tiene mucho de la actual vida del músico nacional. Un elepé a descubrir con paciencia, sin dudas.

Felipe Kraljevich M.

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