We Are the Ones

We Are the Ones

2016. Ear Music

Fue el propio Dee Snider el que se apuró en decir que este nuevo disco solista, “los fanáticos de Twisted Sister lo van a odiar” poniéndose en cierta forma, él mismo la soga al cuello.

Lo cierto es que se pensaba que todos estos experimentos raros de probar con otros estilos que no son el propio de dinosaurios vivientes como Dee Snider, habían quedado relegados al pasado, anclados en la década de los noventas, cuando muchas bandas clásicas buscaron “adaptarse” a los nuevos tiempos de forma camaleónica, pero con resultados francamente nefastos en la mayoría de los casos. Pero con, seguramente, un buen contrato de por medio, el cantante y frontman de Twisted Sister accedió a encarar un proyecto creado e ideado por Damon Ranger un productor y escritor ganador de un premio Grammy y Oscar que poco y nada tiene que ver con el mundo del hard rock y el heavy metal al cual pertenece Snider, quien no participó de la composición y ni siquiera escribió las letras de las canciones.

En ese escenario y contexto, el disco le suena completamente ajeno, un álbum tamizado por un espíritu punk adolescente con el agregado de algún tamiz electrónico en canciones como el parsimonioso cover de ‘Head Like a Hole’ de Nine Inch Nails, o incluso metiendo forzadas secciones de cuerda y orquesta a la enésima y manoseada versión de ‘We’re Not Gonna Take It’ de los Twisted, esta vez conducida por un piano soporífero.

Lo cierto es que hay muy poco o nada que rescatar de este disco, Snider se justifica diciendo que la carrera de Twisted Sister ya no va más (ver para creer) y que debe probar nuevos desafíos artísticos y creativos. Perfecto, está en todo su derecho, pero no necesita traicionar ni escupir sobre su legado, porque cuando abarcó otros proyectos como Desperado con el difunto guitarrista Bernie Tormé o esa gran banda que fue Widowmaker junto al tremendo Al Pitrelli en guitarra (Alice Cooper, Megadeth, TSO), los resultados fueron buenísimos discos de hard rock y metal que no sonaban para nada a Twisted Sister. Escuchar a Snider cantando algo como ‘Rule The World’ puede ser un ejercicio de masoquismo extremo y si llegamos hasta ese esperpento electrónico bautizado como ‘Superhero’ (vaya letras), es mejor sacar el revolver y darse un tiro en la sien. Si un artista no respeta su propio arte menos puede esperar que sus seguidores lo hagan. Está bien, a todo el mundo le gusta ganar dinero pero no así Dee, no así.

Cristián Pavez

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