Uncharted Territories

Uncharted Territories

2018. Dare2 Records

Dave Holland en contrabajo, Evan Parker en saxo tenor, Ches Smith en percusiones y Craig Taborn en piano, órgano, teclados y electrónicos, es el cuarteto que grabó este nuevo trabajo doble del célebre bajista y compositor británico, que lo trae de vuelta a sus raíces arraigadas profundamente en la improvisación libre y el jazz avant-garde. A su vez, el álbum exhibe el complemento entre dos generaciones de músicos que, además, son de distintas nacionalidades con marcadas herencias musicales. Por un lado, los ingleses Holland y Parker, quienes superan los 70 años y son figuras claves de la historia del jazz contemporáneo; y por el otro, los jóvenes estadounidenses Craig Taborn y Ches Smith, este último, por ejemplo, quien creció escuchando bandas de metal y punk, y que ha tocado con artistas tan diversos como Marc Ribot, Theory of Ruin, Mr. Bungle, Secret Chiefs 3, Xiu Xiu y Carla Bozulich. Lo interesante es que se unen dos mundos musicales, experiencias vitales y trayectorias diversas, que dan como resultado un disco de un jazz libre intuitivo y exploratorio.

Son más de 130 minutos de música, que exhiben al Holland más abstracto y que recuerdan su época post Miles Davis en el cuarteto Circus, junto a Chick Corea en las teclas, Barry Altschul en batería y Anthony Braxton en vientos o, por extensión, a su célebre primer disco como titular “Conference of the Birds”, con el vientista Sam Rivers en reemplazo del piano. Pese a que Holland se ha movido también en el mundo del jazz más clásico y en músicas de diversas proveniencias, sus inclinaciones por el avant-garde y la improvisación, han sido parte definitiva de su extensa trayectoria. Ejemplos hay muchos, pero por citar algunos, se pueden rastrear discos como “Improvisations for Cello and Guitar” (1971) con Derek Bailey, “Phase Space” (1991) con Steve Coleman o sus LP's con el mismo Sam Rivers.

“Uncharted Territories” se inserta en estos terrenos musicales, a través de 23 pistas que salieron de la curatoría de dos intensos días de grabaciones de seis horas cada vez. El resultado es un trabajo de música instrumental espontánea y experimental que, en la mayoría de los casos, sus tracks están denominados con sus títulos técnicos por medio de códigos que indican la configuración instrumental, el día de grabación y la toma correspondiente. Por ejemplo, la improvisación nombrada ‘QT12’, simplemente quiere decir “Quartet, Tuesday, Take 12” o “Tenor – Bass W3”, hace referencia a “Tenor Bass Duo Wednesday, Take 3” y así.

Sin embargo, también hay composiciones bautizadas con referencias a la realidad, como la apertura ‘Thought On Earth’, que comienza ambiental con Holland tocando el contrabajo con arco, un piano minimalista e inestable, percusiones variadas y vientos enigmáticos. Pese a aquello, la mayoría de las improvisaciones, son búsquedas en dúos o tríos, como el caso de las abstracciones musicales que se escuchan en ‘Piano - Bass - Percussion T1’, ‘Tenor – Percussion W 2’, ‘Tenor Bass W 3’, ‘Organ Vibes W 1’ o la sorprendente ‘Piano – Percussion W3’, solo por nombrar algunas. De este modo, el extenso disco resalta por su variedad sonora, que no solo incluye el timbre de instrumentos acústicos tradicionales del jazz como el saxo y el contrabajo, sino que también exploraciones en el campo de la electrónica, aportadas por Taborn y de lo tribal, dadas por la búsqueda percusional de Smith.   

“Uncharted Territories” es una experiencia de música instrumental  contemporánea de alta jerarquía, que se aleja del jazz fusión eléctrico, que muchos de los alumnos de Miles Davis siguieron, en pos de lo que se ha venido denominando “Modern creative”, en el cual se conectan diversas experiencias como el jazz, la música clásica contemporánea y el arte de la improvisación libre. Holland jamás traicionó sus raíces, que unen el jazz de formación afroamericana clásica (Ornette Coleman, Charles Mingus, Archie Shipp) con la tendencia europea, de frentón más experimental y flemática. No hay duda que este disco, es un ejemplo imponente de esta mixtura de experiencias estilísticas encarnadas tanto en Holland como en Evan Parker, pero a los que se les suma, la savia joven, con modelos musicales distintos, que aportan Taborn y Smith. El resultado no podría estar mejor definido que en el título: “Territorios inexplorados” en el contexto de la música de avanzada actual.

Héctor Aravena A. 

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