Who Mourns For The Morning Star?

Who Mourns For The Morning Star?

2017. High Roller

La New Wave Of British Heavy Metal sin duda fue un movimiento revolucionario que a fines de los setentas nos dejó una lista interminable de grandes bandas, algunas de estatus gigante y legendario, otras de culto y otras sólo como un ejemplo de lucha y permanencia, donde algún miembro original se resiste a dejar morir su pasión por su banda y por su música.

En esa última categoría se enmarca el caso que nos ocupa, Cloven Hoof, nombre fundamental en la NWOBHM que al menos debería tener el mismo reconocimiento de Diamond Head o algo del carácter legendario de Saxon, ni hablar de la fama y fortuna de Iron Maiden o Def Leppard, aunque todos esos grupos empezaron juntos. Lee Payne, el bajista fundador, compositor y único miembro original remanente, persiste en la brecha y tras cuatro décadas de trayectoria nos entrega la séptima obra de su discografía, con un pletórico, efectivo y convincente “Who Mourns For The Morning Star?”, siempre muy bien secundado por el vocalista George Call que desde la inicial ‘Star Rider’ pone en la mente del auditor la figura de Rob Halford, aunque las guitarras de Luke Hatton y Chris Coss también tienen mucho que decir y aportar en el buen resultado del álbum en canciones de gran gancho melódico como ‘Song Of Orpheus’ que hará las delicias de todos los amantes del heavy metal de corte clásico, ese de guitarras centelleantes y pasajes de doble bombo.

‘I Talk To The Dead’ suena en cambio mucho más moderna, con ese sonido de power metal americano que podría recordar a unos actuales Armored Saint o Vicious Rumors, pesada y punzante como un latigazo. Y esa es la mayor gracia de este disco, ya que se pasea del riff clásico de ‘Neon Angels’ a cosas más duras y actuales como ‘Time To Burn’ con una batería asesina, sin dejar pasar una bonita y bella balada en la forma de ‘Morning Star’ que podría recordar a los Scorpions de los ochentas. Y si había una característica distintiva esencial que tenían los grupos de la NWOBHM, eran precisamente las guitarras “gemelas o paralelas”, que acá se hacen presentes desde el inicio de la tremenda ‘Go Tell The Spartans’ que atrapa enseguida, para cerrar con la bella ‘Bannockburn’ con algunas influencias folk y un fantástico contrapunto con piano, donde se percibe claramente la influencia de Jethro Tull, para luego pasar a un tema marchoso y aguerrido muy en plan Maiden clásico.

Sólo nueve canciones, tal como se hacían los discos antiguamente, donde menos es más, y el material de relleno mejor que se quede guardado en un cajón, porque con “Who Mourns For The Morning Star?” Cloven Hoof demuestra que quien tuvo retuvo, y un luchador como Lee Payne se merece todo el respeto y admiración de un verdadero héroe sajón del metal.

Cristián Pavez

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