South of Reality

The Claypool Lennon Delirium - South of Reality

2019. ATO Records

“South of Reality” es ese difícil segundo álbum bisagra, que confirma si estamos frente a un proyecto en consolidación, o no pasa de ser un anecdótico debut promisorio. “Monolith of Phobos” (2016) fue un primer disco interesante, donde la propuesta inclasificable –pero a ratos desgastada– de Les Claypool recibió un baño de frescura gracias al aporte del escurridizo Sean Lennon. Fue extraño, pero el mismo hijo de John y Yoko se declaró muy intimidado en su primera jam session con el líder de Primus, algo así como “saber que te toca jugar tenis con Rafael Nadal”. Y claro, por ahí podemos encontrar razones de por qué el debut –pese a las seductoras ideas que introducía– no logró alcanzar suficiente notoriedad y terminó resultado algo rígido. Este segundo intento, capitalizó el camino recorrido por la dupla: el bajo de Claypool sigue siendo el motor central del sonido del disco y la banda, pero Lennon esta vez juega con mucha más soltura. Se relajó, y su aporte permitió que “South of Reality” se convirtiera en un gran registro.

El concepto es similar a su antecesor. Un largaduración a medio camino entre esa versión noventera de The Residents colonizada por las cuatro cuerdas que propone Claypool, y la sicodelia pop que Lennon lleva en la sangre, que tan bien ha cristalizado en proyectos previos como el excelente The Ghost of a Saber Tooth Tiger. El aporte del multiinstrumentista de linaje beatle es cada vez más nítido, aunque, al parecer, sigue enfrentando el proceso creativo como el aprendiz que reconoce la oportunidad que tiene frente al maestro: “Somos buenos amigos, de hecho, y supongo que ya no me pongo tan nervioso como en un principio, pero igual me aseguro de llegar (al estudio) lo más preparado posible”, declaró a Rolling Stone recientemente. ‘Blood and Rockets’ nos lleva por un onírico viaje que parte en parajes sonoros similares al Primus más atmosférico y termina en el pop barroco de “Magical Mystery Tour” o, gracias a las armonías de Lennon, en actos más improbables para el universo Claypool, como Elliott Smith. Por su parte, la floydiana ‘Amethyst Realm’ recuerda esa intensidad siniestra de ‘Southbound Pachyderm’ y, aportando con matices que se agradecen, la dupla intercala varios momentos de pulso funk en canciones como ‘Little Fishes’ o la entretenida ‘Easily Charmed by Fools’.

En tiempos donde algunos siguen buscando propuestas que resuelvan el momento anómico del rock clásico, la neopsicodelia ha mostrado ser alternativa viable, aunque algo adolescente de sonidos genuinos. En ese ambiente, The Claypool Lennon Delirium propone una relectura de los clásicos del género –y de sus propios proyectos previos– a la que es difícil encontrarle parangón. El temido segundo álbum logró su objetivo: esperemos que esta sociedad no se acabe por un buen tiempo más.

Felipe Godoy

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