Chris Cornell

Chris Cornell

2018. UME

A estas alturas, ya es cuento viejo. Un compilatorio puede ofrecer dos aristas muy posibles. Es un buen ejercicio hacer un recorrido de un artista, una especie de introducción a un mundo tan fascinante como conocido. También reviste de sospechas, más aún si consideramos que en este trabajo que abordamos, su protagonista murió hace poco. Con todo eso sobre la mesa, es una especie de obligación destacar la obra del nacido Christopher John Cornell.

En noviembre pasado se editó bajo etiqueta UME un box set homónimo, con la premisa de compilar varios de los caminos transitados por el nacido en Seattle durante los 52 años que estuvo entre nosotros. Al tratarse de un ícono, existe mucho material cuya inclusión no sorprenderá. Hablamos de una voz tan reconocible como líder en un movimiento que cambió el panorama musical a principios de los 90. Piezas muy reconocidas es lo que encontrarás aquí. ¿Decepcionante? Al contrario de un spoiler antes de ver en una película, saber lo que vamos a escuchar en estos cuatro discos es motivante.

Pese a tener una garganta única y casi imposible de ignorar, las facetas, inquietudes, expresiones y evoluciones presentadas por Cornell en su carrera son muy distintas. Buenos ejemplos de ello podrían ser atestiguados abordando tracks como ‘Hunted Down’, ‘Hunger Strike’, ‘Part of Me’ y ‘The Promise’. El primero, su voz es tan poderosa como primitiva; en el segundo muestra un absoluto dominio de sus recursos, llegando a niveles casi sobrenaturales; el tercero es lo bien -a pesar de lo criticado que fue en su momento- que se le dio el acercamiento al pop de Timbaland, demostrando que podía prescindir de las guitarras y moverse con prestancia en aguas que no acostumbraba a probar; y la cuarta es que en un formato intimista y simple -como el acústico- no tenía rival.

El box set de Chris Cornell cuenta con cuatro volúmenes. Los tres primeros ordenados de forma cronológica. Una decisión totalmente acertada pues permite descubrir las posibilidades y comprender los riesgos que tomó. Pasar de ‘Burden In My Hand’ a ‘Sunshower’ es una diferencia notoria, como cada cosa que deseó realizar al experimentar una transformación (aquí, pasar de la ira de Soundgarden a la redención de sus inicios como solista). El disco número dos muestra, entre otras cosas, aquel capítulo inconcluso que fue Audioslave: desde un súper proyecto son reminiscencias obvias -’Cochise’ es totalmente medido por la vara de sus compañeros, todos ex Rage Against the Machine- a un vestido funkero y soul de ‘Revelations’.

Fiel a su intuición, Chris Cornell no dudó en quebrar las veces que fueran necesarias su sonido y tomar un nuevo camino. Se nota en ‘Outshined’ (Soundgarden) y su aplanadora en sintonía con el metal, su performance en ‘Say Hello 2 Heaven’ (Temple of the Dog) suda blues herido por todos los costados, tiñe de amargura y drama en su lectura de ‘Billie Jean’ (Michael Jackson), saca una balada rock bajo el brazo (‘Like a Stone’, con Audioslave) y su ADN rockero perdura en ‘Been Away Too Long’, parte del regreso de Soundgarden, dejando una pequeña sensación de malestar: ¿cómo se venían las cosas en el nuevo disco de la banda?

Figura generacional, Chris Cornell también fue invitado por varios artistas. La guitarra inconfundible de Slash es protagonista en ‘Promise’; Cat Stevens (aka Yusuf Islam) está con él en el clásico ‘Wild World’; el clásico Santana lo secunda en una versión de  ‘Whole Lotta Love’, demostrando una vez más que Led Zeppelin se encontraba entre sus favoritos; los italianos Gabin lo contactaron para ‘Lies’; y sus grandes amigos de Eleven hacen su aparición en esta obra con ‘Ave Maria’. ¿Covers? Hay muchos y todos destacables: unir dos ‘One’ -de Metallica y U2- es un atrevimiento del que sale bien parado, su ‘Nothing Compares 2 U’ es más desoladora que cualquier otra versión (sea de Prince, Sinéad O'Connor o Stereophonics), ‘Redemption Song’, emocionante hasta las lágrimas gracias a la presencia de su hija Toni; ‘A Day in the Life’ de The Beatles sonando en el Royal Albert Hall de Londres en una aplaudida interpretación.

Diversas grabaciones en vivo de distintas épocas dan cuenta de una garganta privilegiada: Soundgarden en los 90, aquel hito de Audioslave en Cuba y aquel hermoso regreso de Temple of the Dog, cuyos registros del 2015 y 2016 asoman como uno de los grandes imperdibles de esta retrospectiva, pues aquí se publican por primera vez de forma oficial, al igual que ‘When Bad Does Good’, una joya que alcanzó a grabar antes de su imprevisto fallecimiento y que le valió un Grammy póstumo. “A veces el mal puede hacer algo de bien”, canta Cornell, en un resumen de su carrera, siempre en búsqueda de lo interior, con resultados traducidos en la trascendencia. Aquí no encontraremos las claves de su partida, pero sí la amplitud de un trabajo que reside en la profundidad de sus letras, de los sonidos que abarcó y la triste incertidumbre de lo que pudo ser su futuro. Lamentablemente se fue muy pronto.

Jean Parraguez

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