Arriba es abajo

Chini and The Technicians - Arriba es abajo

2018. Uva Robot

La banda nacional de indie pop Chini & The Technicians lanzó su primer largaduración en julio recién pasado, y la cálida recepción del público, que ya los conocía por su EP “En el fondo todo va bien” presentado en 2015 y varios otros singles, se ha hecho notar desde su aparición hasta ahora.

El disco inicia con ‘Arriba’. Es la canción que funciona como vaticinio de lo que será el viaje musical a través de las siguientes once canciones, que muestra la textura acoplada del sonido de los bajos y guitarras, del uso de instrumentos del cono sur americano y sonoridades mestizas, pero que no descuida el sonido garage que le da la impronta a su trabajo. De ahí en más, el salto ya está dado. Seguir escuchando “Arriba es abajo” es sumergirse en un universo de posibilidades musicales que son difíciles de asociar a un estilo o sonido en específico. A su juego entre ukeleles y charangos, djembes y bombos legüeros, capas de guitarras y bajos ausentes, hay que ponerle oreja, porque en esta ocasión, Chini & The Technicians puede sonar a postpunk, a indie, a rock, o simplemente a ellos mismos. El sonido alcanzado se vale por su cuenta y no necesita de un referente que los valide.

Vale la pena detenerse en ‘Niña Glaciar’, sexta canción del disco que cuenta con la participación de Diego Lorenzini, quien aporta en el ukelele y segundas voces. Es algo parecido a una balada grunge que, nuevamente, saca a relucir la capacidad de la banda por reinventar sonidos y moldearlos a su antojo. Y aunque puede dejar la sensación que nos suena parecido a algo, ni siquiera alcanzaremos a recordarlo porque la irrupción de los instrumentos propiamente latinoamericanos nos distraen la memoria, y nos obligan a centrarnos en este sonido original.

Avanzando por el vaivén de estados emocionales que es el disco entero, nos encontramos de sorpresa con ‘Siempreviva’. Sin duda, un quiebre absoluto en la tranquilidad en la que se halla sumido el disco hasta el momento. Es un sopetón que sacude las melodías de la canción durante los dos minutos y medio que tiene de existencia: punteos ágiles de guitarras y bajo que parecieran pisarse los talones, hacerse zancadillas y empujarse una y otra vez. Los golpes fuertes y con decisión al djembe hacen que el sonido de la batería no se eche de menos ni por un segundo, pues la composición es exquisita aproximación a un rock puro y duro, pero con los toques delicados propios de la voz de Chini Ayarza y la musicalidad de la banda en su conjunto.

El respiro final del disco está en las manos de ‘Abajo’, última canción y perfecto cierre para lo que significó transitar por este larga duración. Tonos y sonoridades oscuras, shoegaze a ratos, voces difuminadas y susurros que aparecen como invitados esporádicos a esta fiesta. Si en ´Siempreviva´ no extrañamos la batería, aquí tampoco añoramos el sonido de un bajo, que invadió muchas otras canciones, tomándose el protagonismo. La canción en sí resume el disco por completo: el concepto onírico de “Arriba es abajo”, de personajes inexistentes que tomaron la voz del relato y la multiplicidad de instrumentos que ofrecen maneras distintas para hacer indie. La manera de Chini & The Technicians para hacer indie.

Jimena Conejeros

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