Chile

Chile
2011. Feriamusic
 
Con una discografía más bien exigua y distanciada en el tiempo, hacía falta que el colectivo chileno La Patogallina Saunmachín, se pusiera las pilas con su fanaticada. Y es que no dejaba de ser extraño que un grupo de frecuente aparición en diferentes escenarios locales, no marcase presencia discográfica. En fin. Explicaciones fuera: la máquina sonora de esta extraña ave, ya suena en su nueva producción, llamada “Chile”.
 
En poco más de 40 minutos, los dirigidos por Martín Erazo sueltan la bestia encerrada de su música. Formados en los rigores del teatro casi de trinchera, La Patogallina Saunmachín se levanta como una propuesta que va más allá de ser la banda que acompaña montajes, por muy notables que sean dichos eventos teatrales. Porque, hay que decirlo, este grupo es una derivación de la compañía teatral La Patogallina, conocida por montajes tan certeros y respetados como “El Húsar de la Muerte”.
 
Pero atención, que en “Chile” estamos lejos de la música incidental. La producción 2011 del colectivo es un disco hecho y derecho. Canciones con pulso y ganas, que se despliegan desde los habituales tópicos de la banda. Un vendaval en el que la pachanga, el ska, mucho punk y actitud de desenfado rockero, se unen con una veta folklórica y popular que ioniza el ambiente.
 
Una base rítmica penetrante permite el despliegue esperablemente histriónico de Erazo en las voces. Sobre esos elementos, la presencia de guitarras inflamadas y de controlada distorsión, ayudan a abrir los sentidos del escucha. La raíz escénica se nota en que cada tema invita al movimiento y el despliegue de energía.
 
“Chile” es una placa que se deja escuchar con facilidad. Destacable es la tripleta con que arranca el disco, los temas ‘Remedio’, ‘Todo mal’ y ‘El final’, despiertan al auditor. La fusión de estilos fluye bien, se siente natural, claramente la agrupación se mueve en terreno conocido. De ahí en más, los temas mantienen la senda de provocación y llamado a la consciencia, cosa especialmente clara en el disgusto bien gritado de los textos. Se agradece la presencia de un tema que merecía un lugar en un registro fonográfico, como es ‘Beatriz Vicencio”, una retorcida alusión a la experta en moda televisiva de los años 80.
 
En definitiva, La Patogallina Saunmachín sale a la calle con un disco de muy buen nivel. El sonido es potente pero nítido, con una banda alineada para entregar lo mejor de sí. Porque, más allá de la vocación callejera del grupo, el profesionalismo es bienvenido. Lo mismo vale para la muy cuidada gráfica del disco. Sonido post bicentenario, afilado y adictivo. Es “Chile”, es La Patogallina Saunmachín, remeciendo el aire.
 
Pablo Padilla Rubio.

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