Hexed

cob hexed

2019. Nuclear Blast

Es cierto que Alexi Laiho tuvo un nivel de popularidad extrema a finales de los 90, hecho que probablemente empinó su ego. Sin embargo, también es cierto que el líder de Children of Bodom ha estado más quitado de bulla últimamente, alejado de los medios masivos y otros menesteres que muchas veces lo alejaron de lo verdaderamente importante: la música. Es más, el vocalista y guitarrista finlandés se ha tomado mucho más tiempo del que haya invertido anteriormente para componer un álbum, uno que denota la calma con la que se estructuró este disco. Un sorprendente regreso a las raíces más clásicas del quinteto, que igualmente se las arregla para seguir agregando elementos thrash, death, black e, incluso, progresivos al ya acostumbrado sonido Bodom.

Lo primero que llama la atención es la portada de “Hexed”, arte del ruso Denis Forkas que –sin duda– es el mejor que haya presentado la banda en su historia. Luego, las once canciones directas que comienzan sin ningún tipo de preámbulo con ‘This road’, que atrapa con su riff clásico que sirve de inmejorable presentación para el disco de casi una hora. ‘Under grass and clover’ tiene un comienzo más melódico, derivando en un corte de una simpleza inmejorable y un riff repetitivo que se mantiene firme hasta el término.

‘Glass houses’ mantiene la tónica Bodom en lo más alto, recordando a los clásicos “Something Wild” (1997) o “Hatebreeder” (1999). Mucho más oscura, midtempo y haciéndole honor a su nombre, ‘Hecate’s nightmare’ es una verdadera pesadilla, con ese teclado tan característico de películas del género. En su contraparte, ‘Kick in a spleen’ trae toda la influencia thrash/death a Children of Bodom, con esos teclados black metal en una de las mejores canciones del disco. Canciones como ‘Say never look back’ dan pauta para el resto del álbum (fue la primera en ser compuesta). Sonido crudo, arraigado a los primeros discos de la banda, privilegiando –como es de costumbre– las guitarras por sobre las melodías vocales y estribillos. ‘Soon departed’, en contraparte, se presenta como la canción más “lenta” de la producción, con un riff arrastrado y una melodía cadenciosa, que sirve de descanso final para el cierre con ‘Knuckleduster’, potente final donde el trabajo de Wirman es preponderante en una canción que debe ser de las únicas que se acercan a la última época del grupo.

Si bien este es el primer álbum con el nuevo guitarrista Daniel Freyberg (ex Norther), lo cierto es que el grupo se nota absolutamente compacto. Canciones como ‘Platitudes and barren words’, ‘Hexed’ y ‘Relapse (The nature of my crime)’ son solo muestras del gran trabajo que está realizando Freyberg junto a los sempiternos Raatikainen en la batería, Seppälä en el bajo, Wirman en el teclado y –por supuesto– Laiho, la estrella del conjunto.

Escuchar “Hexed” es toda una delicia, un álbum que pasa tan rápido que quedan las ganas de darle más pasadas. Si eres de los fanáticos más antiguos de la banda, probablemente te parecerá uno de los imperdibles de su discografía. Y es cierto que llevamos muy poco del año, pero –a veces– hay que ser justos, y este disco podría estar perfectamente en el top ten del 2019.

Rodrigo Bravo

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