Car Alarm

Car Alarm
2008. Thrill Jockey
 
La gran inspiración creativa del súper cuarteto estadounidense The Sea And Cake en la última década, ha ido de la mano de una madurez musical y estética que se ha mantenido imperturbable desde el disco “Oui” del 2000. De ahí en adelante, la banda del cantante y guitarrista Sam Prekop, el baterista John McEntire, el bajista Eric Claridge y el guitarrista Archer Prewitt, ha sabido conservar en alto su propuesta sonora y musical en álbumes que mantienen esa perfecta sensualidad jazz-pop que los ha caracterizado: “One Bedroom” de 2003, “Everybody” de 2007 y por supuesto, este “Car Alarm”, el octavo disco del proyecto de Chicago.
 
La sapiencia melódica y voz impasible de Prekop, el pulso rock bossa de McEntire en la batería, el sonido pastoso del bajo de Claridge y la guitarra siempre certera y sutil de Prewitt, van conformando esa especificidad musical de una banda, que como ninguna, ha sabido transferir las directrices sonoras del post-rock estadounidense a la fuerza y determinación de la canción pop indie. Desde sus orígenes, Sea And Cake optó por dejar atrás ese post-rock bombástico y “progresivo” propio de la escena de Chicago que ellos mismos ayudaron a fundar, por un formato mucho más íntimo, melódico y compacto.  
 
A pesar de que sus trabajos son más menos parecidos entre sí, es justamente en la explotación y actualización de su propia identidad sonora, donde la banda ha sido capaz de solidificar su credibilidad y congruencia artística. Por otra parte, este disco es el primero donde, de la mano de McEntire, la banda ha incursionado en algunos interludios electrónicos, que de algún modo, exhiben un nuevo campo de interés: “CMS Sequence” y “Mirrors”.
 
Los temas se suceden con calidad pareja. La sensibilidad lounge pop propia de la banda se enriquece, como siempre, con elaborados arreglos que, en todo caso, nunca son más importantes que la canción en su totalidad. Cortes como “Aerial”, “A Fuller Moon”, “On A Letter", “Window Sills”, “Pages”, “The Starcaise” y “Car Alarm” son fehacientes ejemplos de un grupo que mantiene intacta sus capacidades y que entiende que el formato de canción tiene posibilidades infinitas de renovación y evolución. Si a eso le sumamos los exquisitos aportes de cada uno de los instrumentistas y la voz tan particular de Prekop –perfecta en sus limitaciones-, tenemos como resultado un puñado de canciones que conforman otro disco sobresaliente de The Sea And Cake.
 
Héctor Aravena A.

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