Warpaint

Buckcherry - Warpaint

2019. Century Media

Para su octavo disco de estudio y sólo con el vocalista Josh Todd como único miembro original, tras un quiebre con el guitarrista y mano derecha de siempre Keith Nelson, Buckcherry vuelve clamando venganza y con pintura de guerra. Fichando para un sello metalero como Century Media y tras cuatro años desde su anterior e irregular “Rock ‘N’ Roll” (2015), Todd se las ingenia para entregar un disco de Hard Rock sucio, callejero y muscular, recuperando mucha de esa actitud pandillera de sus comienzos.

Quizás por esta refundación que ha tenido la banda, con la inclusión de nuevos miembros como el bajista Kelly LeMieux (que trabajó con Dave Mustaine en su disco “MD45”), los guitarristas Stevie D y Kevin Roetgen y el baterista Sean Winchester, el disco suena compacto y cohesionado, siempre filoso y agresivo pero con las dosis precisas de melodía. Llama la atención de inmediato una correcta y rockera rendición del himno industrial ‘Head Like A Hole’ de Nine Inch Nails que destila potencia, pero antes los riffs en la vena de AC/DC abren el álbum de buena forma, para dejarnos claro que la mejor versión de Buckcherry está de regreso. ‘Righ Now’ dueña de una infecciosa guitarra con slide suena malvada y freaky en partes iguales, demostrando las dos caras de la moneda de la banda. ‘Radio Song’ tiene la delicadeza propia de una balada dejando claro que ha pesar de todos los excesos, la voz de Todd siguen teniendo fuelle, carisma y ángel, creando una pequeña isla en el disco antes de retomar la mala leche con una muy buena y cadenciosa ‘The Vacuum’ con una gran línea de bajo de LeMieux y poderosas guitarras llenas de fills de la dupla D/Roetgen, en una de las mejores canciones de la placa.

Más adelante en el álbum nos encontramos con cortes potentes en la vena clásica de la banda como ‘Bent’, para seguir con algo más blusero y soul en ‘Back Down’ y sobre todo en la contundente ‘The Alarm’ antes de pasar a ritmos más acelerados de corte punk en ‘No Regrets’ (en un claro mensaje de Todd para sus ahora ex compañeros), antes de ir a algo más suave y acústico como ‘The Hunger’ y llegar al cierre con los últimos cartuchos de pólvora en las lascivas y más sleazy ‘Closer’ y la incendiaria ‘ The Devil’s In The Details’.

Quizás ere necesario que Buckcherry tuviera un terremoto interno para que se despercudiera, se centraran y se enfocaran en componer un disco con el mismo sentido de urgencia y hambre de comerse el mundo de cuando eran sindicados como los nuevos “salvadores del rock” hace 15 años. Quizás no logren la misma respuesta comercial en cuanto a ventas de antaño, pero su buena (en este caso mientras más mala reputación, mejor música hacen), identidad está a salvo. Ojalá este nuevo inicio (que vendría siendo como el tercer relanzamiento de la banda en su carrera), perdure y que la mala leche que destilan sus nuevas canciones no se termine agriando.

Cristián Pavez

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