The Arrow of Satan Is Drawn

The Arrow of Satan Is Drawn disco

2018. Peaceville   

La chapa de “supergrupo” puede resultar incómoda para ciertas bandas, pero es difícil esquivar el manoseado concepto en el caso de Bloodbath, especialmente cuando su reciente  “The Arrow of Satan Is Drawn”, segunda producción con Nick  Holmes en las voces tras la salida de Mikael Akerfeldt en 2012, reafirma las credenciales de una constelación de estrellas negras que es mucho más que la suma de sus nombres.Y si ya “Grand Morbid Funeral” (2014) nos demostró que el frontman de Paradise Lost tenía las capacidades para tomar la posta de esta impetuosa cofradía haciendo frente a todas las aprensiones, este quinto larga duración ratifica el buen funcionamiento de una alineación que completan Martin Axenrot de Opeth en la batería, Jonas Renkse y Anders Nyströn de Katatonia en bajo y guitarra respectivamente, y Joakim Karlsson de Craft, quien viene a reforzar las seis cuerdas tras el alejamiento de Per Eriksson..   

De hecho, la llegada del nuevo integrante logra imprimir una vibra más cercana a su banda madre en la caótica ‘Fleischmann’ y en una pequeña porción de la sección media de ‘Morbid Antichrist’, pero esto solo queda ahí porque el resto del registro se enfoca más en el groove y prefiere la contundencia que otorga una marcha marcial guiada por el doble bombo de ‘Only the Dead Survive’ y la densidad de riffs aplastantes en ‘Levitator’ y ‘March of the Crucifier’, las cuales llevan a Bloodbath por el lado más doom del espectro, una decisión algo extraña pudiendo tomar un camino cercano al black metal con Karlsson en sus filas, pero entendible considerando que el proyecto tiene su propia estampa y no funciona como un mero collage de las bandas de sus componentes.

Además de la viscosidad sonora que domina gran parte de la placa, el quinteto entrega cortes más movidos cuyos riffs rozan el heavy metal clásico en ‘Wayward Samaritan’, ‘Warhead Ritual’ y ‘Chainsaw Lullaby’ para después volcarse a una despiadada carnicería death metalera que aborda las temáticas clásicas del estilo con mucho sentido del humor, todo ornamentado con la versatilidad instrumental que el combo muestra en los distintos estados de ‘Deader’ y ‘Bloodicide’, esta última aderezada con la participación de algunos pesos pesados como Karl Willetts, ex Bolt Thrower y ahora en Memoriam, John Walker de Cancer y Jeff Walker de Carcass, quienes se suman a Old Nick para un track bestial que celebra las mejores voces del metal extremo inglés, colaboración que se suma a la de Tomas "Plytet" Åkvik en los solos de las ya mencionadas ‘Levitator’ y ‘Warhead Ritual’.          

No hay duda de que el 2018 ha sido un gran año para el death metal, ya que se han publicado varios discos que hablan de la buena salud del género. En ese sentido, Bloodbath encaja a la perfección en un panorama que se nutre tanto de bandas nuevas que están sacando material de alta calidad en todos los rincones del planeta, como de los estandartes que llevan tiempo machacando los tímpanos de un público totalmente fidelizado y que siguen entregando excelentes trabajos que hacen honor a sus sitiales. Hay harta competencia, pero “The Arrow of Satan Is Drawn” gana terreno no tanto por los laureles de sus involucrados, sino por lo que representa: una gran postal para agrupación que no ha perdido un ápice de su veneno y se atreve a balancear la agresividad propia del sonido que los convoca con nuevas ideas tan letales que se pueden escuchar a dos metros bajo tierra.

Pablo Cerda

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