Black Oni

Black Oni
2005. Ipecac Recordings

Este ya es el séptimo disco y el primero junto a Ipecac -sucesor de "Five Suns" editado por Cuneiform Records- de este alucinante grupo británico del rock avant-garde, sin duda, uno de los más interesantes y delirantes que he escuchado en el último tiempo. Aunque sus referencias son claras y van por el lado de grupos y solistas insignes de la corriente como Univers Zero, Magma, King Crimson, Terry Riley y Sun Ra, entre otros, el mérito de Guapo es que ha sabido aportar con nuevas ideas y fuerza joven al estilo, entregándonos en "Black Oni" iguales dosis de una aplastante densidad, dinámicas composiciones instrumentales y una búsqueda sónica y composición musical llena de intensidad y crudeza. Aquí se fusionan estilos como el rock experimental, el jazz de avanzada, la zeuhl music e incluso, una actitud, energía y puesta en escena heredada del hardcore. En definitiva, un grupo del avant-garde rock para el siglo XXI. 

En esta ocasión, los liderados por el versátil y siempre muy creativo multi-instrumentista Daniel O’Sullivan -sintetizadores, guitarra, melotrón, experimentaciones electrónicas, etc- está de regreso en su formación de trío con Dave Smith en la batería y la percusión y Matt Thompson en el bajo, para entregarnos un disco dividido en cinco variadas piezas sólo nombradas con números romanos. De este modo, el álbum comienza con "Black Oni I", una más que compacta y apretada experimentación efectuada a través de texturas o atmósferas sonoras que de pronto explotan con la banda entrando en toda su potencia con guitarra, bajo, teclados y batería, en un sonido bastante cercano a Magma y sobre todo por el bajo, al dúo japonés Ruins. 

La parte dos es una composición de 11 minutos, que nos demuestra el rico universo musical de Guapo. Abundan los quiebres instrumentales inesperados, las variaciones rítmicas, las melodías sofocantes, la vehemencia rockera, las experimentaciones sónicas, los sonidos misteriosos, las numerosas ambientaciones musicales y en definitiva, la potencia, el rigor y versatilidad armónica de una banda de rock de vanguardia con todas su letras. 

La aventura por "Black Oni" continúa con la más reposada "III", donde un teclado muy "magmiano", que incluso me recuerda mucho el disco solista "To Love" de Christian Vander, sirve de superficie para que sutilmente comiencen a registrarse los recursos electrónicos utilizados por la banda y luego, para que entren el bajo y la batería a darle un peso bastante extraño al tema. Más menos en la mitad, se conjugan los tres instrumentos mencionados antes, con las originales líneas de guitarra de O’Sullivan, para crear un viaje musical que poco a poco va creciendo en potencia y partes instrumentales que logran establecer compactos y sólidos bloques de música. 

En "Black Oni IV", la oscuridad llega a su máxima expresión cuando a través de diversos efectos sonoros, Guapo logra crear un soundscape o paisaje sonoro terrorífico y lleno de dramatismo, en una versión y actualización bastante lúgubre del minimalismo clásico y la electrónica alemana. Sin intermediar el silencio que va normalmente de un track a otro, comienza a todo poder la quinta y última parte de la obra, donde las complejas líneas musicales nos hacen recordar mucho a algunos grupos del rock in opposition e incluso del rock italiano de grupos como Goblin, en una propuesta de música experimental furiática, misteriosa, desfachatada y sorprendente. Recomendable a ojos cerrados para los amantes de la más rica tradición de la historia del avant-garde como es la europea.


Héctor Aravena A.
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