The Big Bad Blues

Billy Gibbons

2018. Concord

El icónico y legendario guitarrista y vocalista de los imprescindibles ZZ Top, cierra el círculo iniciado con “Perfectamundo” (2015), donde revisiona los grandes clásicos de la historia del Blues, y si el disco anterior tenía un claro matiz cubano en su sonido, para “The Big Bad Blues” vuelve a las raíces más primigenias y retoma el sonido característico del Blues Norteamericano sonado como una big band junto a sus secuaces, como lo son el tecladista Mike Flanigin, el bajista Joe Hardy, el guitarrista Austin Hanks, los bateristas Greg Morrow y Matt Sorum (The Cult, Guns N’ Roses, Velvet Revolver) y el encargado de la harmónica James Harman.

Paseándose por canciones de todos los grandes del estilo, desde Jimmy Reed, pasando por Howlin’ Wolf, Mudy Waters, BB King, Albert King y Freddie King, entre otros, “Big Bad Blues” es un viaje anacrónico en el tiempo, prolijamente producido por Joe Hardy (Alice Cooper), pero el disco también nos permite escuchar algunas canciones originales de Gibbons que en nada desentonan con el carácter clásico del resto del material, aunque el single de adelanto del disco no sea otro que ese inmenso ‘Rollin’ And Tumblin’ que fue popularizada por Muddy Waters y que ha sido versionada por Eric Clapton, Bob Dylan, Cream y Bonnie Raitt, entre muchos otros, aunque la versión original corresponde a Hambone Willie Newbern de 1929.

Como no podía ser de otra forma, muchos de los temas tienen la impronta de ZZ Top, por algo Gibbons ha sido miembro de la legendaria banda texana durante 49 años, por ello, el inicio con ‘Missing Yo’ Kissin’ suena muchísimo al trío de barbones. El beat perfectamente balanceado y cadencioso de ‘My Baby She Rocks’ permite disfrutar de la inspirada guitarra slide de Gibbons, mientras que en ‘Second Line’ la onda está en la vertiente más blusera de unos Stones. ‘Standing Around Crying’ suena desgarrada, sufrida y con las voz pasada por bourbon de Gibbons, más clásica imposible, con un gran trabajo en la armónica de Harman. ‘Let The Left Hand Know’ es otro de los punto altos del disco, con un gran intercambio de punteos de guitarra entre Gibbons y Hanks, y con el órgano Hammond B3 de Fanigin arropando magníficamente. ‘That’s What She Said’ suena más metalizada, como el material con tratamiento blusero de Aerosmith en el disco “Honkin’ On Bobo” de 2004. ‘Hollywood 151’ podría sacar a un muerto de su tumba con su trepidante ritmo de tresillos lleno de jolgorio, y es que todo en este disco es una real celebración. Y para el cierre, algo de corte acústico pero texano, ‘Crankin’ Up’ que revive incluso el espíritu del gran Elvis Presley.

“The Big Bad Blues” es un disco que no tiene mayores pretensiones que sólo rendir homenaje a muchos de los temas con los que Billy Gibbons creció en su natal Texas y que fueron una gran influencia y un puntapié en el trasero para que tomara la guitarra y formara ZZ Top, una de las banda de rock blues más grandes de la historia, y es la excusa también para que salga de gira, por lo que nunca será algo malo ver en vivo a este barbudo, genial e histórico guitarrista.

Cristián Pavez

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