From Hell With Love

From Hell With Love

2019. Nuclear Blast

Tan sólo 13 meses después de su muy bien recibido disco debut “Berserker” (2017), la Bestia de Negro vuelve a la carga con todo para aprovechar el ‘momentum’ y seguramente con mucha presión de parte de su sello para capitalizar el interés que ha logrado despertar la banda finesa en todo el mundo gracias a su particular estilo. Siempre liderados por el guitarrista, tecladista y compositor Anton Kabanen (ex Battle Beast), “Desde el Infierno Con Amor” mantiene todos los elementos sónicos y líricos de su primer álbum, pero esta vez en una versión ampliada y mejorada, en un mix que incorpora el heavy tradicional de Judas, Accept y Manowar, con el power metal más actual de unos Sabaton/Powerwolf  y el AOR dominado por los teclados de unos grandes como Survivor, e incluso yendo hasta un poco más allá, porque el grupo no tiene vergüenza alguna en utilizar sintetizadores de corte synth pop tipo Pet Shop Boys para “adornar” algunos de sus temas. Obviamente los que no estén familiarizados con la banda (o con el pasado de Kabanen en Battle Beast), pueden tener una primera toma de contacto algo desconcertante, sin poder discernir si esto se trata de una broma o algo para tomárselo en serio.

Claramente para la banda es lo segundo, y lo hacen con una convicción tan aplastante, que sus argumentos terminan seduciendo a base de buenas canciones, con unos coros y estribillos de fácil asimilación. Kabanen se supo rodear de músicos competentes y de nivel, partiendo por el polifacético vocalista griego Yannis Papadopoulos, que posee una amplia variedad de matices y que puede ir desde una balada a un tema agresivo sin ningún problema. En la segunda guitarra está el finés Kasperi Heikkinen (ex U.D.O.), que se complemente a la perfección en los solos con el jefe, quedando la base rítmica en manos de unos sólidos y solventes Malte Molnar en bajo y Atte Palokangas en batería. Recrear el gancho del heavy ochentero, incorporando dosis de AOR es la consigna de la placa, siempre manteniendo en las letras la inspiración del manga japonés ‘Berserk’ del cual Kabanen es un acérrimo seguidor (de ahí viene el concepto visual de la ‘Bestia de Negro’ presente en la portada, cuyo arte también es muy ochentero por cierto). ‘Cry Out A Hero’ arranca el disco con muchas ganas y fuelle y la banda va directo en busca de un himno de cara a los directos y de seguro que esta canción será número puesto en la gira. El tema que da título llega a continuación y los pegajosos teclados comienza a tomar protagonismo. Imaginen un Survivor más pesado y metálico y ya tendrán una idea de cómo suena esto. Ganchos adictivos a más no poder, con un tremendo Papadopoulos en las voces. El solo lleno de shredding de Kabanen es de antología y luego Heikkinen mete una melodía de corte ruso, todo para redondear una edulcorada bomba de metal.

‘Sweet True Lies’ recuerda a otros finlandeses como los de Lordi, quienes también están empecinados en traernos de vuelta el “metal hollywoodense” de los ochentas, canciones que podrían sonar en una película de ‘Martes 13’ o ‘Freddy Krueger’, y aquí ‘Sweet True Lies’ cumple a la perfección su cometido y para quienes vivimos esa época en carne y hueso, una canción como esta no hace más que poner una gran sonrisa en la boca. ‘Repentless’ por el contrario suena al power metal actual de grupos como Sabaton, riffs marciales, baterías con doble bombo a tope y un coro prusiano multiplicado en muchas voces, logrando pasar una aplanadora sobre el oyente. Pero son los teclados los que gatillan el efecto nostálgico y en ‘Die By The Blade’ consiguen su objetivo. ‘Oceandeep’ es una balada con ciertos aires celtas donde Yannis sorprende con su suave voz, pero lo que realmente más sorprende es la facilidad con que Kabanen logra conformar estribillos altamente memorables liderados por el teclado, en la más fina tradición de un maestro como el enorme Jim Peterik (tecladista y principal compositor de Survivor), lo que está presente en la genial ‘Unlimited Sin’, con un sonido de toms electrónicos que también se usaban muchos en los ochentas combinándolos con los sonidos de la batería acústica tradicional. ‘This Is War’ es otro latigazo metálico esta vez en plan épico a lo Manowar que aporta variedad a un disco que en ningún momento permite el aburrimiento. En el cierre hay más descarga de doble bombo con ‘No Surrender’, aunque las melodías vocales recuerdan a los Nightwish de Tarja y el coro marcial es puro Accept. La edición limitada nos regala dos bonus tracks, versiones del tremendo himno ‘Killed By Death’ de los queridos Motörhead y la siempre contagiosa y marchosa ‘No Easy Way Out’, el enorme temazo cantado por el vocalista norteamericano Robert Tepper y uno de los temas más brillantes de la película “Rocky IV” (1985), cuando el célebre boxeador se enfrenta al letal y temido ruso Ivan Drago. Lo cierto es que Beast In Black es una banda muy cinematográfica y en muchas ocasiones el auditor puede sentir que está escuchando el soundtrack de alguna película de acción de esas que en los ochentas nos deleitaron a raudales a quienes éramos adolescente y quizás ahí radica la magia de la banda, traer de vuelta esos sonidos que quedaron grabados a fuego en el inconsciente colectivo de tres generaciones y que hoy están siendo asimilados por las nuevas. Por todo ello, este disco se merece al menos una escucha. Denle una oportunidad.

Cristián Pavez