Purple

Purple

2015. Abraxan Hymns

Baroness se enfrentó a la muerte el 15 de septiembre de 2012 en Bath, Inglaterra, cuando el bus de la gira cayó diez metros desde un viaducto y dos pasajeros quedaron gravemente heridos. No solo se suspendió el tour europeo, sino que en marzo de 2013 el bajista Matt Maggioni y el baterista Allen Blickle -ambos con lesiones vertebrales tras el evento carretero- abandonaron la banda. En un comunicado el cantante, guitarrista y líder John Baizley explicó que el accidente los había marcado alterando las prioridades de cada integrante, y que la idea de volver a la ruta -su manera de superar el incidente que casi le costó la pérdida de un brazo-, no era compartida por todos. La paradoja es que fue lo mejor que le pudo pasar a Baroness. Si Maggioni y Blickle eran efectivos en sus puestos, los reemplazos son buenísimos: el bajista de escuela jazz Nick Jost (que además se desdobla en teclados), y el baterista argentino Sebastian Thomson, miembro de los capos del post rock Trans Am, una bestia en los tambores de voluptuoso estilo. 

Baroness se toma el metal seriamente, lo asume como un arte. Trabaja conceptos, una imagen definida a partir de las seductoras y sicotrópicas carátulas que pinta John Baizley, con carrera aparte en el mundo de las artes visuales, y un radar activo en busca de la esencia de lo progresivo, avanzar sin romper con el pasado. "Purple" es el cuarto álbum que sigue la tradición de los colores -"Red" (2007), "Blue" (2009), "Yellow & Green" (2012)-, lo produce el gurú de la sicodelia moderna David Fridmann (The Flaming lips, Mercury rev, MGMT), y sus intenciones de comienzo a fin van por demostrar tres cosas: primero, mejoras en la técnica, con una interpretación más ceñida y matemática. Dos, un sonido masivo, incluso algo saturado a ratos por ese empeño en el volumen y en sumar la mayor cantidad de detalles, como un cuadro al que hay que poner mucha atención, el estilo de Fridmann por lo demás. Tres, composiciones con grandes coros a pesar de las complejidades rítmicas y la elaboración puntillosa de los riffs y secciones intermedias.

'Shock Me' podría ser un single bueno-bueno de Foo fighters y 'Morningstar', la primera, se queda en la memoria aunque antes del minuto altera las cifras cuatro veces. 'Kerosene' emula la música convertida en álgebra según la escuela de Rush, como 'Chlorine & Wine' destila en el arranque a Metallica y Mastodon, con una bellísima intro de teclados y guitarras acústicas, que en el último tercio se reposicionan majestuosamente, para anticipar otro coro con ambición de arenas y estadios, épico hasta la médula, con algunos guiños a Queen. 'Fugue' es un pasaje instrumental con timbre de soft rock, mientras 'The Iron Bell' ataca con las armas del power pop. 'Desperation Burns' se impulsa en medio de un groove marcado por variedad de acentos, densa amalgama de bajo y guitarra, y una batería endemoniada. En "Purple" jamás asoman rellenos, sino que cada composición justifica su presencia a la manera de engranajes vitales. Definitivamente uno de los grandes retornos de 2015.

Marcelo Contreras

tags

Contenido Relacionado